Ni tan libres ni tan autosuficientes

‘Simplemente hazlo’, ‘Tú decides’, ‘Si quieres puedes’… podríamos seguir así durante un buen número de párrafos con mensajes, sentencias y frases que nos interpelan a ser los dueños de nuestro propio destino, de nuestra propia vida. Están en la publicidad, en la política, en los trabajos, en las escuelas y universidades, en todas partes. La premisa siempre es la misma, identificar la libertad con trasladar a las personas la máxima y única responsabilidad de todo aquello que les pueda acontecer. Si fracasamos, es porque no nos hemos gestionado adecuadamente. Si triunfamos, es porque hemos sabido invertir adecuadamente nuestros recursos y esfuerzo. Leer más “Ni tan libres ni tan autosuficientes”

Se nos olvidó disfrutar

Velocidad y preocupación. De manera silenciosa, estas dos palabras se han colado en nuestros segundos, en nuestros minutos, en nuestros días, en nuestras semanas, en nuestros meses y en nuestros años. El progreso no es progreso si no es veloz. La vida es menos real si no hay preocupación. Las sentimos y las palpamos. Están en nuestro hogar y en la educación de nuestros hijos, está en nuestras familias, en las amistades, en el trabajo y en el ocio. Ya no corremos para algo, sino que simplemente corremos. Ya no nos preocupamos por algo, simplemente estamos preocupados. Se han convertido en estados del ser moderno. Somos si corremos, somos si estamos preocupados. Leer más “Se nos olvidó disfrutar”

¿Preparados para el asombro?

Predictibilidad, análisis, datos, previsiones, inferencias,… Nuestra era es la era de la certidumbre y el control. Los buscamos en todos los lugares y por todos los medios. Queremos tener la seguridad de saber lo que va a suceder, deseamos controlar, moldear y modificar el porvenir. Nuestras inteligencias individual, colectiva y tecnológica indagan con ahínco para descubrir patrones que nos guíen. Si ocurre A, entonces pasará B es el Santo Grial. Cuanta más consciencia de nosotros mismos poseemos, más deseamos esa certidumbre, más la necesitamos. La consciencia es apego, el apego es temor a la pérdida y el temor a la pérdida nos lleva a la predicción, a la prevención y al control. Leer más “¿Preparados para el asombro?”

El hombre invisible. Una ficción muy real

Escribía por placer y con dolor. El placer de dejar negro sobre blanco recovecos de su cabeza y de su corazón. El placer de verse reflejado en cada texto y en cada píxel de esa pequeña pantalla con la cruda y pura veracidad que ningún otro espejo puede proyectar. El placer de expiarse cada poco tiempo, de dejarse llevar, de abandonarse al sin sentido y al con sentido de sus palabras. El placer de comunicar y comunicarse porque sí, sin más objetivo que mostrar sin pudor sus pensamientos y emociones. Con dolor por la idea esquiva, por repetirse, por la pereza de una línea más, de un párrafo más. Leer más “El hombre invisible. Una ficción muy real”

Muerte a la excepción, viva la regularidad

Amamos el hype y el sobresalto. Nos encantan los héroes y los villanos, las grandes hazañas y las grandes tragedias, lo nuevo frente a lo gastado, lo desconocido frente a lo conocido, nos morimos por un buen titular, adoramos cualquier cosa que venga con el marchamo de ‘lo nunca visto’, cuanto más se grite es mejor y todo es o blanco o negro. Lo fuera de lo común es ahora nuestro común y la excepción es la norma. Nos movemos entre polos extremos, bueno o malo, útil o inútil, etc. y entre medias, la nada, un desierto donde ahogarse, donde no ser escuchado y sentirse invisible. Un lugar poco recomendable en unos tiempos donde se elevan a los altares la marca personal, la visibilidad, la relevancia y el ser encontrable en las redes. Somos buscadores ansiosos de retuits, recomendaciones, me gustas y nos encantaría habitar siempre en los primeros resultados de búsqueda. Esteroides para nuestro ego. Leer más “Muerte a la excepción, viva la regularidad”

¿Ver para creer? No, creer para ver

Vivimos ligeramente engañados. Pensamos que los sentidos son nuestra puerta de entrada de lo que sucede en el exterior, nos mandan impulsos eléctricos que nuestro cerebro decodifica, lo traduce en información y posteriormente lo interpreta, y todo en milésimas de segundo. Aunque en buena parte es así, existe algún matiz de bastante relevancia, como demostró en el año 1668 el matemático y filósofo francés Edme Mariotte al descubrir que una parte considerable de nuestra retina carece de fotorreceptores. Esto supone que hay momentos donde nuestra visión no es continua y se interrumpe. Sin embargo, nosotros jamás tenemos esa sensación y pensamos que todo lo que recibimos es aquello que vemos y que sucede sin interrupciones de ninguna clase. ¿Qué ocurre con esos puntos ciegos, por qué no los detectamos? Sencillamente porque el cerebro los rellena con sus propias inferencias. Hace suposiciones basadas en experiencias anteriores teniendo en cuenta los datos de entrada que acaba de recibir y rellena esos vacíos, por lo que todo nos parece un continuo, aunque no lo sea en su totalidad. Leer más “¿Ver para creer? No, creer para ver”

Ni estamos locos ni sabemos lo que queremos. Recuperar la brújula interior

La sociedad del postmoralismo que denomina Lipovetzky o de la liquidez como la califica Bauman posee una característica fundamental que abarca todos los valores imperantes en la actualidad y afecta a cómo pensamos, sentimos, hacemos y nos relacionamos. La bipolaridad. Somos una sociedad capaz de decir lo suyo y lo contrario en un tan solo metro cuadrado. Se nos exige responsabilidad en el consumo y conciencia ecológica, pero por otra parte se nos pide comprar más porque es nuestro principal motor económico y quien sostiene el sistema. Se nos invita a darnos caprichos porque nos lo merecemos y a la vez aparece una cultura higienista que proclama la importancia de cuidarse más que nunca. Se nos empuja a vivir el presente y disfrutar el momento mientras se dibujan catastróficas imágenes del futuro que nos previenen de los peligros de preocuparse solo por el momento actual. Cultivamos nuestro interior, pero enseguida acudimos a las redes sociales para contar a los demás nuestros progresos. Hacemos de la intimidad el tesoro más preciado, pero la exponemos con pelos y señales en los distintos medios de comunicación y sociales. Queremos el Estado del Bienestar, pero entendemos que los impuestos son una carga de la que nos encantaría desprendernos. Leer más “Ni estamos locos ni sabemos lo que queremos. Recuperar la brújula interior”