El descaro

Hubo un tiempo en que el descaro tenía, por ser excepción, un cariz simpático. Gozaba de cierta tolerancia y comprensión, e incluso era considerado cualidad deseable en determinadas circunstancias. Un descaro que matrimoniaba con el atrevimiento, que se reservaba para unos pocos valientes dispuestos a mostrar una disonancia fuera de lo común. Un desafino a la postre admirado en muchas ocasiones. Era su poca habitualidad, su excepcionalidad, lo que le proporcionaba ese halo de ‘aire fresco’, lo que le investía de una cuasi necesidad existencial para poder expandir nuestros límites, romper barreras y generar cambios. El descaro retaba, desafiaba, colocaba el statu quo en tesituras desconocidas y, en no pocas ocasiones, lo empujaba a remozarse y refrescarse.

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La sociedad piramidal y la reinvención

En pocas ocasiones un estafador es capaz de generar un modelo de estafa tan atractivo y exitoso como para que sea replicado durante más de un siglo, y sea estudiado en los cursos y manuales de economía de forma persistente. A buen seguro, Carlo Ponzi nunca imaginaría que su sistema piramidal ideado en los años veinte del pasado siglo sería la mecánica que regiría nuestra forma de vivir. La fórmula de pagar altos intereses a los inversores con el dinero invertido por los futuros entrantes en el capital sigue en pleno vigor no solo en estafadores desalmados, sino que triste y peligrosamente, capitanea la manera de concebir nuestro funcionamiento como sociedad. Leer más “La sociedad piramidal y la reinvención”

Los culpables son los otros

En el siglo pasado, Nietzsche situaba el origen de la culpa, que identificaba con la mala conciencia, en la imposibilidad del hombre de exteriorizar sus instintos al quedar inserto en un mundo social sometido a unas reglas que le impedían su desahogo. Consecuentemente, el ser humano volcaba contra sí mismo toda esa energía comprimida y reprimida, y aparecía de esta forma el sentimiento de culpa o mala conciencia. En definitiva, la culpa se convertía en el carcelero interior que mantenía a raya a esos instintos cuya manifestación externa impediría nuestra vida en sociedad. Leer más “Los culpables son los otros”