La mediocridad y el principio de Peter. Cuando todos somos mediocres potenciales

La mediocridad está en el ambiente, está en el aire. Podemos respirarla, escucharla y oírla, tocarla y palparla. Se ha instalado en nuestras percepciones y en nuestras conversaciones. Ahora todo parece ser mediocre sin salvación. Como si de una de las plagas bíblicas se tratara, tenemos la sensación de que ha asolado todo espacio y lugar, desde lo político a lo educativo, desde lo empresarial a lo cultural. Todo lo que nos rodea, nos dicen y decimos, es mediocre, salvo nosotros mismos, claro. La mediocridad es la nueva palabra refugio, y la mediocracia su nuevo sistema.

La mediocridad es el nuevo vocablo hegemón que nos domina. En el reino de lo mediocre, nos repetimos, poco importa lo que hagamos porque siempre toparemos con algún mediocre que arruinará cualquier idea o iniciativa. Esa visión sistémica y despersonalizada de lo mediocre que se impone nos coloca en una cómoda resignación, en un no hacer y no intentar. Los culpables son los otros, los mediocres. Leer más “La mediocridad y el principio de Peter. Cuando todos somos mediocres potenciales”

Cuanto peor, peor

Están por todas partes. En las empresas y grupos de trabajo, en la política y en las administraciones, en la cultura y en la educación, en los medios de comunicación y en las redes sociales, en nuestros círculos más íntimos… Son seres peculiares que parecen sentir una extraña alegría, muy cercana a lo masoquista, cuando aparecen las malas noticias. Se regodean y retozan en ellas. Disfrutan cuando aparecen y no dudan en realimentarlas, engordarlas y extenderlas. Las siembran y las crean cuando no existen. Su reino es el de la discordia, el malentendido y el rumor. Permanecen al acecho de la negrura para capturarla y expandirla, mientras se deslizan como pez en el agua por el lado oscuro de las cosas. Leer más “Cuanto peor, peor”

La acción infinita y los modernos Penélope

Acción y reacción. Son estas dos palabras que capitalizan nuestra forma de ser y estar en la sociedad de nuestros días. Ser calificado como hombre o mujer de acción contiene siempre un cariz positivo e incluso de admiración. Nuestro mundo desarrollado no contempla la inacción. Nos exaspera, nos lleva a la desconfianza, la tildamos de poco útil y la consideramos de escasa productividad.  E indisolublemente unida a esa acción, surge la reacción o la contra acción como algo esperado y deseado. Entregados a la actividad frenética como forma característica y esencial de desempeñarnos, apenas podemos estar parados y consecuentemente, contraemos los tiempos entre la acción y la reacción a límites minúsculos. Leer más “La acción infinita y los modernos Penélope”

Los nuevos apátridas

Están entre nosotros, nos los cruzamos por las calles y apenas podemos distinguirlos ni diferenciarlos del resto. Tienen igual nacionalidad a la nuestra, hablan una misma lengua, comparten cultura y muchos de ellos poseen niveles educativos iguales o superiores a la media. Sin embargo, carecen de los mínimos derechos. Un revés inesperado, un riesgo no bien calculado les ha expulsado del sistema y han quedado ignorados socialmente, expuestos a la total desprotección. El universo hiper economizado e individualista creado a nuestro alrededor ha convertido a miles de personas en los nuevos apátridas, que habitan en un suelo y un territorio donde sienten el desamparo y en el que se transforman en invisibles para el resto. Son los nuevos migrantes que no necesitan desplazarse para sentir que no pertenecen a lugar alguno. Habitantes de un nuevo limbo social que pueden expresarse, pero no se les escucha. Que son libres, pero no tienen derecho a la acción. Como recordaba Hannah Arendt, son seres humanos a los que se les ha privado de la significatividad de sus opiniones y de la efectividad de sus acciones. Nada de lo que piensan importa, nada de lo que hagan cuenta. Su presencia es esporádica y solo aparecen insertos en la masa de fríos números estadísticos. Leer más “Los nuevos apátridas”

La nueva plaga

Siempre existieron, aunque ahora parecen multiplicarse por mil y en todas las esquinas. Están en la política, en las empresas, en los medios y hasta en nuestros círculos más íntimos. Son hiperbólicos y se mueven como pez en el agua en la alarma y en el miedo, que esparcen y difunden a voz en grito con disonancias, altisonancias y lenguaje desbocado. Adoran los rumores, a los que gozosamente prestan oído mientras contribuyen a extenderlos sin rubor ni cortapisa. Leer más “La nueva plaga”

Se nos olvidó repetir

Los niños lo hacen y los ancianos también. Los primeros buscan seguridad ante la inmensidad que el mundo les presenta, los segundos una humilde reafirmación en el pequeño universo que les queda. Entretanto, el resto aceptamos la repetición con resignación. La novedad, el descubrimiento superficial, el cambio o la variedad son los signos de nuestros tiempos. Nuestro enemigo acérrimo es el aburrimiento y nuestras armas para combatirlo son la velocidad, las opciones incontables, el movimiento y el estreno. Estar en todos los sitios y a la vez en ninguno, no querer perderse nada para perdérselo todo. Así somos y así vivimos. Leer más “Se nos olvidó repetir”

El mundo híbrido y la muerte dulce

Ya no podemos caracterizar las décadas como antaño. Esta que finaliza, como las anteriores desde los años noventa del pasado siglo, apenas tienen rasgos culturales característicos salvo la hibridez que las ha dominado, y que se ha ido haciendo cada vez más extensiva, omnipresente e invisible. Hoy todo es mezcla, un melting pot globalizado que bajo la apariencia de personalización se muestra más impersonal que nunca. La fusión sustituye a la invención, la reformulación a la creación. Hoy nada es anti ni contra, todo es post. Los años pasados vuelven a nuestros días en forma de remakes, de revivals remasterizados. Leer más “El mundo híbrido y la muerte dulce”