La abstracción y la libertad

Decía Schopenhauer que la abstracción era la única capaz de liberar al ser humano de la cárcel de la voluntad y de la razón. Hoy probablemente añadiría a esas dos ‘prisiones internas’ la externa de la evidencia. Nuestro mundo es preeminentemente visual, y nuestra aproximación a las realidades se produce fundamentalmente a través de nuestros ojos. No en vano, una de las principales clasificaciones que hacemos hoy en día es dividir las cosas entre poco y muy visuales. Y cuando algo es calificado como poco visual queda inmediatamente desacreditado porque lo poco visual adquiere un tono peyorativo, una traza negativa que implica que lo creado no luce, no comunica, no envuelve, no impacta. En un mundo hiper poblado de imágenes que se nos abalanzan a cada paso y a cada clic, nada importa más que el impacto. Ser impactante, gritar a través de la visualidad, atrapar nuestra vista (que no nuestra atención, no equivoquemos), mantenernos una milésima de segundo más en esa imagen que en la siguiente.

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La angustia del misterio

Si alguno de mis lectores habituales o esporádicos es fan de Agatha Christie, es posible que no comparta, o sí, mi disgusto por las últimas versiones llevadas a las pantallas de cine y televisión. De impecable factura, su visionado me traslada la sensación de estar viendo otra historia en la que desaparece el espíritu de la autora británica. Versiones que agudizan con profusión los perfiles psicológicos de los personajes y que arrinconan la frescura primigenia de anteriores películas. Es entonces cuando caigo en la cuenta de que no son más que un fiel reflejo de nuestra sociedad actual y de su obsesivo empeño por evitar el misterio a toda costa. El misterio, eso que es recóndito y que no puede ser comprendido ni explicado, hace tiempo que fue expulsado del paraíso de la evolución humana. Si evolucionamos es porque vamos arrinconando el misterio a golpe de evidencias capitaneadas por la ciencia y la tecnología. El comportamiento humano y lo psicológico, lo social y lo antropológico se convierten en lo focal, en el territorio donde nos movemos cómodamente, y donde ausentamos lo misterioso. Nuestras historias, nuestra narrativa ficticia o de vida, se mueve ya solo en esos espacios en los que todo busca su evidencia y explicación. Leer más “La angustia del misterio”

Filosofías de camiseta

Si Hipócrates levantara la cabeza no dejaría de sorprenderse del enorme éxito que en nuestra época cosecha ese concepto de aforismo por él inventado hace ya unos cuantos siglos atrás. Hoy la difusión del saber es aforística, de frase corta, de ciento cuarenta caracteres, de pechera de camiseta. Son fogonazos, llamadas que capturan nuestra atención durante escasos segundos, que llaman a una reflexión de cartón piedra, a una inspiración que navega en los lugares comunes e interpela lo puramente emocional, lo que queda en la epidermis. Leer más “Filosofías de camiseta”

Estado de desazón

Hay estados que terminan, que son artificiales, que se decretan y se cancelan, que tienen fecha de inicio y fin. La Alarma decretada allá por marzo (que extraño y difuso parece ya ese mes) ya finalizada en nuestros días (y en la esperanza de que no vuelva), nos mantuvo en otro estado, el de alerta y tensión constante, aunque en buena parte confinada, combinado con una frenética huida hacia delante revestida de hiperactividad y optimismo superficial que poco a poco fue diluyéndose según pasaban días y meses. También ese estado, como el de Alarma, se fue. Leer más “Estado de desazón”

Nuevas lógicas

Si hay una peculiaridad de las ciencias sociales es su incapacidad de ser exactas por no poder ser plenamente empíricas en la demostración de sus hipótesis. El material con el que trabaja, los seres humanos y sus relaciones, y el propio ámbito de estudio y experimentación, donde la sociedad es el laboratorio, lo hacen improbable. Así, las lógicas que rigen nuestro cuerpo social, esas ideas que se expresan sin que haya entre ellas contradicción aparente y que se manifiestan de forma coherente, no dejan de ser algo mucho más cercano a la creencia que a la comprobación empírica. Esto supone que para nuestro correcto funcionar, hemos de construir lógicas a las que le damos una consistencia indiscutible, pero que se basan en creencias de escasa base demostrada. Leer más “Nuevas lógicas”

Individuos jibarizados

Puede que no lo supiéramos, puede que lo supiéramos y nos autoengañáramos, pero los últimos acontecimientos la han hecho visible hasta para quien no deseara reconocerlo. En nuestro mundo eterno de paradojas, una se alza con especial estrépito en estos días. Aquel individualismo elevado a los altares, devenido en el nuevo opio del pueblo que ya no es pueblo sino corporación y mercado, ha empequeñecido tanto al individuo que lo ha dejado pequeño, jibarizado y liliputiense ante un panorama que le resulta inabordable. Mal que bien nos fuimos engañando a base de placebos rebautizados como emprendimiento, empoderamiento o autonomía. Nos hicimos creer que nada de lo que nos ocurría estaba fuera de nuestro control. Todo quedaba reducido a una cuestión de actitud, de cómo interpretar y reaccionar a lo que nos sucedía. Leer más “Individuos jibarizados”

INSATISFICCIÓN disponible en Ebook también en La Casa del Libro y FNAC

INSATISFICCIÓN ya disponible también en ebook para La Casa del Libro y FNAC. No dejes de disfrutar de un libro imprescindible para estos tiempos.

LA CASA DEL LIBRO: https://www.casadellibro.com/?q=insatisficcion

FNAC: https://www.fnac.es/a7334064/Insatisficcion-Como-necesidades-ficticias-crean-insatisfacciones-ficticias#omnsearchpos=1

 

 

Empleocéntricos

“Es el empleocentrismo, estúpido”, podríamos decir parafraseando aquella famosa sentencia de “es la economía, estúpido” que con tanto éxito empleara Clinton en su campaña electoral a la Casa Blanca allá por el año 1992. Cuán errados estábamos al creer que éramos antropocentristas herederos de aquella centralidad humana surgida en el Renacimiento. No, el individuo ha sido desplazado del centro, de su ansiado cetro, que ha sido tomado sigilosa y progresivamente por el empleo.  Los seres humanos gravitamos ahora en su órbita y bailamos a su son. Todos, sin exclusión. Del rico al pobre, del empleador al empleado, nadie se libra de esa gravitación. Si buscamos la causa principal de nuestra zozobra, inquietud, incertidumbre y desorientación en este confinamiento involuntario e imprevisto no encontraremos una mejor que el empleocentrismo. Leer más “Empleocéntricos”

La cultura nunca falla

Releo estos días las memorias de Stefan Zweig e imaginariamente me encuentro sentado en el salón Bösendorfer escuchando un concierto e, imaginariamente también, disfruto de la particular acústica de sus vetustas paredes revestidas de madera. Es el último concierto y allí sentadas hay poco más de cuatrocientas personas que se resisten a su cierre. Un edificio moderno, funcional y “útil” ocupará su lugar en un futuro. Se apagan las luces y tratan de echar a la audiencia, pero allí nadie se mueve. Todos se resisten a salir de aquella sala que en otros tiempos pisaran Chopin, Brahms, Rubinstein y Listz. Pasan los minutos que se hacen quince, luego media hora, una hora y así durante mucho tiempo más. Ninguna persona se levanta. Leer más “La cultura nunca falla”