El poder de la Ley de la Atracción. Programa tu mente para conseguir lo que deseas

Recibimos todos los días miles de informaciones que nuestro cerebro filtra de una forma imperceptible para nosotros. De esta función se encarga una región llamada Sistema de Activación Reticular, que es dónde se decide a lo que prestamos atención y a lo que no. El dónde fijamos esa atención es lo que marca la diferencia en nuestras vidas y lo que nos separa de lograr aquello que deseamos. Programar nuestra mente para conseguir algo concreto centra nuestra atención y dispara la atracción hacia ello. Todos lo hemos vivido alguna vez cuando parece que todo se confabula alrededor de nosotros para que salgan las cosas. Esto no es algo relacionado con la fortuna sino con interiorizar muy bien aquello que queremos y pensar, sentir y actuar conforme a ello. Leer más “El poder de la Ley de la Atracción. Programa tu mente para conseguir lo que deseas”

Nunca hagas planes B cuando ya has tomado una decisión. Estos son los 10 riesgos de hacerlo

Cuando hace unos cuentos siglos en las playas de México, Hernán Cortés ordenó desmontar todos los barcos, tenía claro que, si quería conquistar esas tierras, no podía dejar abierta ninguna otra opción más que quedarse allí y eliminar cualquier otra posibilidad que despistara a su tripulación y a sus tropas. Sabía que cualquier plan B arruinaría su misión. En pleno siglo XXI, sin embargo, ante un entorno de incertidumbre e inseguridad, proliferan los planes B y los “por si acaso”. Lo cierto es que nada hay tan nocivo y perjudicial como abrir la puerta a opciones alternativas una vez que se ha tomado una decisión. Tanto en mi experiencia propia como en otras ajenas, no he visto nunca un resultado óptimo cuando se contemplan otras posibilidades si ya existe un curso de acción tomado. Leer más “Nunca hagas planes B cuando ya has tomado una decisión. Estos son los 10 riesgos de hacerlo”

¿Acomodarse? ¡Nunca, jamás! Cómo acomodarse se convierte en el principio del fin

El ser humano tiene una tendencia natural a la comodidad y al ahorro de esfuerzo. Es algo puramente instintivo y ancestral, porque inconscientemente nuestro cerebro ahorra energía y la conserva para enfrentar posibles peligros futuros. Aunque esos riesgos de los que prevenirnos han desaparecido, no ha hecho lo propio ese instinto de conservación. Por eso poseemos una propensión clara a acomodarnos. Y cuanto más lo hacemos, más se realimenta esa actitud, porque además poseemos otro mecanismo mental por el que siempre buscamos creencias que justifiquen esta forma de comportarnos.

Sin embargo, también en nosotros está la semilla del cambio continuo. A las personas nos gusta la novedad. Pero esta facultad no es instintiva, hay que forzarla y provocarla. Y esto requiere esfuerzo. Esa tensión permanente nos desgasta, sobre todo, cuando es el instinto el que nos puede. Y es que acomodarse es el comienzo del fin porque nos hace perdernos numerosas cosas. Leer más “¿Acomodarse? ¡Nunca, jamás! Cómo acomodarse se convierte en el principio del fin”