Nunca hagas planes B cuando ya has tomado una decisión. Estos son los 10 riesgos de hacerlo

Cuando hace unos cuentos siglos en las playas de México, Hernán Cortés ordenó desmontar todos los barcos, tenía claro que, si quería conquistar esas tierras, no podía dejar abierta ninguna otra opción más que quedarse allí y eliminar cualquier otra posibilidad que despistara a su tripulación y a sus tropas. Sabía que cualquier plan B arruinaría su misión. En pleno siglo XXI, sin embargo, ante un entorno de incertidumbre e inseguridad, proliferan los planes B y los “por si acaso”. Lo cierto es que nada hay tan nocivo y perjudicial como abrir la puerta a opciones alternativas una vez que se ha tomado una decisión. Tanto en mi experiencia propia como en otras ajenas, no he visto nunca un resultado óptimo cuando se contemplan otras posibilidades si ya existe un curso de acción tomado. Leer más “Nunca hagas planes B cuando ya has tomado una decisión. Estos son los 10 riesgos de hacerlo”

Las trampas del consenso. Cómo el falso consenso nos hace sentir frustrados, poco comprometidos y nos conduce a soluciones mediocres

El consenso es un valor totalmente instalado en nuestros días que domina buena parte de todo lo que hacemos, ya sea en las decisiones de trabajo, familiares o en nuestras relaciones de amistad. Creemos en él como una forma de erradicar actitudes egoístas, buscar un bien común y lograr la satisfacción de todas las partes implicadas. Es un punto de partida indiscutible y totalmente deseable con el que nadie podría estar en desacuerdo. Sin embargo, el resultado final casi nunca deja satisfecho a alguien. Se queda en un espacio intermedio donde se intenta que nadie se moleste, aunque la realidad escondida es que muchos se sienten frustrados, y se acrecienta el temor a salirse de la norma, provocando a la larga problemas de autoestima y de inseguridad en muchas personas. Esa idea de consenso quimérico que tenemos se ha convertido en una tiranía donde cualquier cosa que se salga de él es inmediatamente señalado y estigmatizado. Esconde generalmente un buena cantidad de trampas, porque suele ser siempre algo artificial y no real, donde muchas voces quedan acalladas.

Si queremos desarrollar un auténtico consenso, hemos de partir de la concepción de que no es un objetivo en sí mismo, sino un medio para alcanzar un fin. Es una búsqueda y puesta en marcha de la opción que satisfaga de la mejor manera posible a un mayor número de partes y que minimice la pérdida de aquellos que no salen ganando. Hay que aceptar que hay ganancias y pérdidas y que ha de hacerse un ejercicio de compensación, pero con ciertos límites. Es dibujar el camino para lograr una meta y hacerlo con claridad, honestidad, sinceridad y gratitud, donde todas las partes saben lo que ganan y pierden y son escuchadas. Las personas necesitan transparencia, seguridad y respeto para poder decir lo que piensan, y demandan criterios claros a aquellos que son responsables. En cambio, hoy en día se camufla todo en un falso consenso que va creando una serie de trampas con unas consecuencias poco deseables. Leer más “Las trampas del consenso. Cómo el falso consenso nos hace sentir frustrados, poco comprometidos y nos conduce a soluciones mediocres”