Las trampas del consenso. Cómo el falso consenso nos hace sentir frustrados, poco comprometidos y nos conduce a soluciones mediocres

El consenso es un valor totalmente instalado en nuestros días que domina buena parte de todo lo que hacemos, ya sea en las decisiones de trabajo, familiares o en nuestras relaciones de amistad. Creemos en él como una forma de erradicar actitudes egoístas, buscar un bien común y lograr la satisfacción de todas las partes implicadas. Es un punto de partida indiscutible y totalmente deseable con el que nadie podría estar en desacuerdo. Sin embargo, el resultado final casi nunca deja satisfecho a alguien. Se queda en un espacio intermedio donde se intenta que nadie se moleste, aunque la realidad escondida es que muchos se sienten frustrados, y se acrecienta el temor a salirse de la norma, provocando a la larga problemas de autoestima y de inseguridad en muchas personas. Esa idea de consenso quimérico que tenemos se ha convertido en una tiranía donde cualquier cosa que se salga de él es inmediatamente señalado y estigmatizado. Esconde generalmente un buena cantidad de trampas, porque suele ser siempre algo artificial y no real, donde muchas voces quedan acalladas.

Si queremos desarrollar un auténtico consenso, hemos de partir de la concepción de que no es un objetivo en sí mismo, sino un medio para alcanzar un fin. Es una búsqueda y puesta en marcha de la opción que satisfaga de la mejor manera posible a un mayor número de partes y que minimice la pérdida de aquellos que no salen ganando. Hay que aceptar que hay ganancias y pérdidas y que ha de hacerse un ejercicio de compensación, pero con ciertos límites. Es dibujar el camino para lograr una meta y hacerlo con claridad, honestidad, sinceridad y gratitud, donde todas las partes saben lo que ganan y pierden y son escuchadas. Las personas necesitan transparencia, seguridad y respeto para poder decir lo que piensan, y demandan criterios claros a aquellos que son responsables. En cambio, hoy en día se camufla todo en un falso consenso que va creando una serie de trampas con unas consecuencias poco deseables. Leer más “Las trampas del consenso. Cómo el falso consenso nos hace sentir frustrados, poco comprometidos y nos conduce a soluciones mediocres”

Lo que debes pedirle a un buen jefe

Un alto porcentaje de los trabajadores manifiestan que dos de las razones por las que abandonan sus trabajos es por una mala relación con su jefe y un clima laboral tóxico. Y es que efectivamente, de un jefe depende una buena parte de lo que sucede en los equipos. Remuneración, promociones, ambiente, tiempo disponible, relaciones entre personas, desarrollo de las habilidades, motivación, …

Seguro que has vivido situaciones en las que estabas muy bien en el trabajo con tu jefe y tras un cambio, estando en un mismo puesto y misma empresa, todo se transforma, y lo que antes era un lugar motivador y retador se convierte en un pequeño infierno.

Nadie es perfecto y en la gestión de equipos siempre pueden cometerse errores, pero hay una serie de características fundamentales que todo buen jefe tiene y que, si quieres saber a qué atenerte, puedes chequear para saber si el tuyo las cumple. Leer más “Lo que debes pedirle a un buen jefe”