Anticiparse para perderse

¡Feliz año 2021! Todos brindaban alegres por el año que entrará dentro de un año. Pero ¿qué es saltarse un año si se puede disfrutar cuanto antes de otra Navidad? Llegó luego marzo, con sus bañadores y cremas bronceadoras, y prepararon sus maletas para las vacaciones de agosto mientras una primavera floreciente pasaba desapercibida y se entremezclaba incómodamente con sus ansias veraniegas. ¡Ya es Navidad! Gritaban los niños en septiembre mientras paseaban nuevamente entre dulces típicos de las fiestas. ¡Cómo pasa el tiempo!, pensaban los padres. Ya estamos en 2022, ¿o 2023?, se preguntaban. Leer más “Anticiparse para perderse”

Deshacer y derribar es nuestra nueva rutina

Destejer lo tejido para volverlo a tejer, derribar lo construido para volverlo a levantar, deshacer lo hecho para volverlo a hacer. Desfigurar y disolver lo que fue o lo que era para crear un nuevo es. Romper con lo anterior es hoy la norma. Existe un extraño atractivo en destrozar lo que nos antevino, aquello que fue antes. Expiarnos y renovarnos son condiciones indisolubles a nuestra naturaleza. Acabar con lo anterior, extinguirlo, es el camino intuitivo y sencillo. Ya no existen los legados si no son para resaltar su aspecto negativo e inducirnos al cambio. El legado positivo, el respeto a lo que funcionó, a lo que estuvo bien hecho, no importa de dónde ni de quién viniera, es víctima y reo del ansia de novedad posmoderna. Leer más “Deshacer y derribar es nuestra nueva rutina”

Ni estamos locos ni sabemos lo que queremos. Recuperar la brújula interior

La sociedad del postmoralismo que denomina Lipovetzky o de la liquidez como la califica Bauman posee una característica fundamental que abarca todos los valores imperantes en la actualidad y afecta a cómo pensamos, sentimos, hacemos y nos relacionamos. La bipolaridad. Somos una sociedad capaz de decir lo suyo y lo contrario en un tan solo metro cuadrado. Se nos exige responsabilidad en el consumo y conciencia ecológica, pero por otra parte se nos pide comprar más porque es nuestro principal motor económico y quien sostiene el sistema. Se nos invita a darnos caprichos porque nos lo merecemos y a la vez aparece una cultura higienista que proclama la importancia de cuidarse más que nunca. Se nos empuja a vivir el presente y disfrutar el momento mientras se dibujan catastróficas imágenes del futuro que nos previenen de los peligros de preocuparse solo por el momento actual. Cultivamos nuestro interior, pero enseguida acudimos a las redes sociales para contar a los demás nuestros progresos. Hacemos de la intimidad el tesoro más preciado, pero la exponemos con pelos y señales en los distintos medios de comunicación y sociales. Queremos el Estado del Bienestar, pero entendemos que los impuestos son una carga de la que nos encantaría desprendernos. Leer más “Ni estamos locos ni sabemos lo que queremos. Recuperar la brújula interior”

La vida es demasiado seria como para tomársela en serio

Si hay un vencedor en los últimos tiempos en nuestra sociedad, ese es el drama. Hay drama en los medios de comunicación y las noticias, en los cada vez más frecuentes rumores que inundan las oficinas y el trabajo, en las relaciones sociales y sentimentales que mantenemos, en la idea de futuro y en la forma de vivir el presente. Los tiempos posmodernos han edificado parte de su acercamiento y entendimiento del mundo a través de la incertidumbre, el miedo y el drama. Lo dramático nos ayuda a empatizar con otras situaciones, nos sitúa en el lugar de otros, e incluso nos proporciona felicidad porque nos hace apreciar lo bueno que tenemos en nuestras vidas en comparación con esos dramas que se nos muestran. Sin embargo, cuando la dramatización se lleva al extremo y nos rodea de manera constante, los beneficios se tornan en desventajas. Nos convertimos en seres adictos a él y a esa sobre excitación emocional que mantiene en constante funcionamiento nuestra amígdala cerebral. Leer más “La vida es demasiado seria como para tomársela en serio”

Videoblog. Cuando las ideas tienen sexo

El intercambio de ideas y la cooperación nos hace prosperar y evolucionar. Este vídeo te lo cuenta.

La gran paradoja. Cuanto más progresamos, más nos parecemos a nuestros ancestros menos evolucionados

Probablemente nadie dude en afirmar que nuestra época es la de mayor progreso y la que más rápidamente evoluciona. Buena parte de esos adelantos están centrados en los avances tecnológicos que marcan a su vez la forma de relacionarnos, de vivir en comunidad (o mejor dicho, de dejar de vivir en comunidad), de trabajar, de legislar, de crear negocios, etc. Incrementamos nuestra esperanza de vida (lo de la calidad de la misma es otro cantar), acumulamos más bienes que nunca y sentimos que cuanto más tenemos, más somos. Colocamos al individuo como la centralidad, y como especie nos consideramos más importantes y poderosos que nunca, apoyados en un cientifismo cada día más creciente, que trata de superar las limitaciones que como seres humanos poseemos.

Pero esta híper evolución contiene algunas características que, paradójicamente, nos están acercando a nuestros ancestros menos evolucionados. Leer más “La gran paradoja. Cuanto más progresamos, más nos parecemos a nuestros ancestros menos evolucionados”