Empleocéntricos

“Es el empleocentrismo, estúpido”, podríamos decir parafraseando aquella famosa sentencia de “es la economía, estúpido” que con tanto éxito empleara Clinton en su campaña electoral a la Casa Blanca allá por el año 1992. Cuán errados estábamos al creer que éramos antropocentristas herederos de aquella centralidad humana surgida en el Renacimiento. No, el individuo ha sido desplazado del centro, de su ansiado cetro, que ha sido tomado sigilosa y progresivamente por el empleo.  Los seres humanos gravitamos ahora en su órbita y bailamos a su son. Todos, sin exclusión. Del rico al pobre, del empleador al empleado, nadie se libra de esa gravitación. Si buscamos la causa principal de nuestra zozobra, inquietud, incertidumbre y desorientación en este confinamiento involuntario e imprevisto no encontraremos una mejor que el empleocentrismo. Leer más “Empleocéntricos”

Todos somos un poco K

En El proceso de Kafka, K es sacado de su casa y detenido una tranquila noche sin saber muy bien a qué se debe. Se inicia un proceso contra él, sin conocer el acusado causas y razones por las que es enjuiciado. Todo el transcurrir de la obra es una lucha infructuosa por descubrir si quiera una circunstancia por la que está siendo procesado. Solo la necesidad justifica el proceso. Y sobre esa necesidad, se crea un artificio de leyes, normas, reglas, puestos, instituciones que funcionan de manera mecánica y autómata para perpetuar una situación que nadie sabe muy bien de dónde viene ni porqué. Y en esa dinámica, K empieza a aceptar su destino, comienza a resignarse y la culpa acaba conquistándole para al final llegar a asumir, entender e incluso justificar su propia ejecución. Leer más “Todos somos un poco K”

La mediocridad y el principio de Peter. Cuando todos somos mediocres potenciales

La mediocridad está en el ambiente, está en el aire. Podemos respirarla, escucharla y oírla, tocarla y palparla. Se ha instalado en nuestras percepciones y en nuestras conversaciones. Ahora todo parece ser mediocre sin salvación. Como si de una de las plagas bíblicas se tratara, tenemos la sensación de que ha asolado todo espacio y lugar, desde lo político a lo educativo, desde lo empresarial a lo cultural. Todo lo que nos rodea, nos dicen y decimos, es mediocre, salvo nosotros mismos, claro. La mediocridad es la nueva palabra refugio, y la mediocracia su nuevo sistema.

La mediocridad es el nuevo vocablo hegemón que nos domina. En el reino de lo mediocre, nos repetimos, poco importa lo que hagamos porque siempre toparemos con algún mediocre que arruinará cualquier idea o iniciativa. Esa visión sistémica y despersonalizada de lo mediocre que se impone nos coloca en una cómoda resignación, en un no hacer y no intentar. Los culpables son los otros, los mediocres. Leer más “La mediocridad y el principio de Peter. Cuando todos somos mediocres potenciales”

¿Nos vamos de los trabajos por nuestros jefes? NO, hay tres razones más poderosas

Vivimos rodeados de hypes continuamente, de mantras que se van repitiendo y multiplicando con rapidez gracias a las redes y que se convierten en una verdad indiscutible y aceptada, que además se refrenda con estudios científicos y encuestas que lo demuestran.

Uno de los que más nos encontramos últimamente es el de que las personas abandonan su trabajo fundamentalmente por tener malos jefes. Es evidente que todo el ecosistema que rodea a nuestro puesto, desde la cultura empresarial, la estructura organizativa, estilo de dirección hasta los propios compañeros que nos acompañan, son factores importantes que afectan en mayor o menor medida a nuestro bienestar. Y, cómo no, dentro de esas variables, disponer de un jefe peor o mejor también tiene una alta incidencia en cómo nos encontremos. Leer más “¿Nos vamos de los trabajos por nuestros jefes? NO, hay tres razones más poderosas”