Nuevas lógicas

Si hay una peculiaridad de las ciencias sociales es su incapacidad de ser exactas por no poder ser plenamente empíricas en la demostración de sus hipótesis. El material con el que trabaja, los seres humanos y sus relaciones, y el propio ámbito de estudio y experimentación, donde la sociedad es el laboratorio, lo hacen improbable. Así, las lógicas que rigen nuestro cuerpo social, esas ideas que se expresan sin que haya entre ellas contradicción aparente y que se manifiestan de forma coherente, no dejan de ser algo mucho más cercano a la creencia que a la comprobación empírica. Esto supone que para nuestro correcto funcionar, hemos de construir lógicas a las que le damos una consistencia indiscutible, pero que se basan en creencias de escasa base demostrada. Leer más “Nuevas lógicas”

Hacia una nueva universalización

“La sociedad no existe. Solo hay hombres, mujeres y familias”. Con esta frase expresaba Margaret Thatcher el papel que otorgaba a la sociedad en sus enfoques neoliberales que tuvieron su par reflejo los EE.UU. de Reagan, y que poco a poco se fueron extendiendo de la mano de economistas como Friedman y su escuela de Chicago por todo el mundo. Esas políticas fueron enterrando, palada tras palada disfrazadas de libertad individual, de meritocracia, de productividad, de riqueza, de progreso y de eficiencia, la idea de ciudadanía social que desde la Segunda Guerra Mundial se había ido construyendo con esmero de la mano de un liberalismo mucho más social, que entendía que la sociedad era un cuerpo básico y fundamental sin el cual no era posible la libertad real del individuo. Un entierro que cavó aún más profunda su fosa gracias a un economicismo exacerbado que medía todo en clave de rentabilidad, beneficios y utilidad, a una globalización que aumentaba la competitividad entre países y que llevaba a recortar gastos para atraer inversiones, a una potenciación de la economía financiera sobre la economía real y a un resquebrajamiento total de los sistemas comunistas con los que desaparecía cualquier contrapeso ideológico. Leer más “Hacia una nueva universalización”

A flor de piel

“En ebullición”, “a punto de” o “a flor de piel”. Cualquiera de estas tres expresiones populares serviría para renombrar el estado en el que nuestra sociedad actual se encuentra. Hemos vivido muchos años en una especie de limbo, en esa idea de “en suspensión” que tan bien definiera Maalouf, donde se aventaban alteraciones y movimientos que nunca acababan de producirse, donde se profetizaban cambios de sistema y, de una u otra forma, el sistema terminaba por reforzarse (basta recordar el mundo postcrisis 2008). Un tiempo en el que la sociedad encontraba un difícil acomodo porque convivía con una pesada y exasperante sensación de provisionalidad, con un extraño habitar en un “no lugar”, esos espacios que son de paso y que, inesperadamente, se hacen morada permanente. En ese “no lugar” nada se asienta, todo se discute, cualquier cosa parece mucho para quedarse en la nada y viceversa también, la nada se hace mucho. En el “no lugar” donde todo es tránsito no se avistan futuros, ni tampoco se acuerdan pasados, tan solo se está. Pero ese estar social en el “no lugar” no puede durar indefinidamente. Y en esas estamos ahora, en ese “a flor de piel”, en ese desplazarnos a un lugar que no sea de paso. Leer más “A flor de piel”

Los nuevos napoleones

Aunque ninguna época repita exactamente acontecimientos anteriores, nunca resulta ser totalmente nueva. Nuestra avidez en tiempos convulsos (o al menos la de algunos) por encontrar paralelismos en tiempos pretéritos, por hallar luz perdida entre las páginas de algún libro olvidado es reflejo fiel de esa intuición humana de saber que alguien debió haber pasado por eso antes, de que somos especiales, pero no tanto, y de que en algún momento ya algunos debieron pensar acerca de circunstancias similares a las que hoy vivimos. En su Napoleón de Notting Hill, Chesterton imagina un nuevo Rey de Inglaterra cuya única ideología es el “humorismo” con el que cubre de banalidad los asuntos más relevantes. Como juego infantil y entretenimiento, convierte cada uno de los distritos de Londres en un reino independiente, les inventa su propia historia y designa un gobernador por cada territorio. La cosa se complica cuando el gobernador de Notting Hill no comprende ese “humorismo”, lo toma como misión cuasi divina, y todo termina con cruentas e innecesarias batallas con los otros reinos de Londres en defensa de la cultura y el sentimiento “nacional” de Notting Hill. Leer más “Los nuevos napoleones”

La nueva acción colectiva

La riqueza se concentrará, el nivel de explotación crecerá, los capitalistas se harán más ricos y poderosos y las capas intermedias se verán empujadas al proletariado. Mientras, la sobreproducción y explotación, sumada a la capacidad cada vez mayor de organización de los trabajadores, hará que la dinámica del capitalismo firme su propia defunción. Transcurrido algo más de un siglo, estas palabras de Marx resuenan ahora con una fuerza inesperada en nuestros días, y en especial aquello referido a la concentración de la riqueza, que se aparece ante nosotros como una profecía tristemente cumplida. Condensada en un uno por ciento de la población global el ochenta y dos por ciento de la riqueza total en el mundo, con una producción que crea ya más excedentes de lo que se consume y con un ascensor social totalmente averiado, nuestra sociedad actual ve evaporarse las clases medias, mientras que el precariado es la nueva forma de empleo, a pesar de presumirse de ser la época con los trabajadores más formados de la historia. Leer más “La nueva acción colectiva”

Empleocéntricos

“Es el empleocentrismo, estúpido”, podríamos decir parafraseando aquella famosa sentencia de “es la economía, estúpido” que con tanto éxito empleara Clinton en su campaña electoral a la Casa Blanca allá por el año 1992. Cuán errados estábamos al creer que éramos antropocentristas herederos de aquella centralidad humana surgida en el Renacimiento. No, el individuo ha sido desplazado del centro, de su ansiado cetro, que ha sido tomado sigilosa y progresivamente por el empleo.  Los seres humanos gravitamos ahora en su órbita y bailamos a su son. Todos, sin exclusión. Del rico al pobre, del empleador al empleado, nadie se libra de esa gravitación. Si buscamos la causa principal de nuestra zozobra, inquietud, incertidumbre y desorientación en este confinamiento involuntario e imprevisto no encontraremos una mejor que el empleocentrismo. Leer más “Empleocéntricos”

Hoy sale a la venta online el libro INSATISFICCIÓN

Hoy sale a la venta INSATISFICCIÓN en las librerías que mantienen la venta online. Tanto su título como mucho de su contenido parecen premonitorios de lo que hoy vivimos. Muchas de las necesidades que nos creamos son ficticias y apenas nos damos cuenta de ellas. Y todo hace que, siendo la sociedad con más abundancia de la historia, estemos más insatisfechos que nunca. Es un buen momento para explorar lo que nos provoca esa sensación, sus consecuencias y cómo superarlo. ¡Lee, reflexiona y resiste!

La distopía y la fragilidad

Distópicos y frágiles, así somos hoy. La distopía, aquél “mal lugar” que Tomás Moro contraponía a ese lugar ideal que representaba lo utópico, ha acampado entre nosotros. De la ciencia ficción a género en sí mismo y de género a realidad. La realidad confundida con la ficción y la ficción entreverada con la realidad. Alimentar el monstruo de esa confusión, eliminar las barreras y convertir todo en espectáculo, hacer de lo importante banal y de lo banal algo importante esconde en su interior el caos y la desconfianza. La distopía encuentra en esa confusión el terreno abonado para crecer y ramificarse. Lo que un día fue información hoy se convierte en propaganda, apenas distinguimos lo veraz de lo que no lo es, imaginamos poderes oscuros que nos dominan y ocultan información, nos sobre protegemos e hiper prevenimos porque todo es peligro en potencia, todo nos produce pavor. Nos sentimos en una vigilancia continua y flaquea nuestra idea de libertad, mientras caemos presa del histerismo y de la sobre reacción porque todo deviene en amenaza. Así es nuestro mundo hoy, así es nuestra sociedad distópica. Leer más “La distopía y la fragilidad”

El prefijo que nos define

Transfronterizo, transgénero, transhumanismo, transversalidad, transecologismo… El ‘trans’ como prefijo que se impone, que antecede a palabras que capitanean los nuevos tiempos. Un prefijo ‘trans’ entendido como aquello que atraviesa, que cruza las fronteras tradicionales, ya sean organizativas, geográficas, sociales o de nuestra propia existencia como seres humanos. Nuestra realidad es hoy más ‘trans’ que nunca. Las enfermedades no son de un país sino transnacionales, los migrantes, que ya son pueblos enteros, se expanden más allá de su frontera natural mientras las ideologías políticas y las instituciones clásicas de antaño se muestran incapaces de abarcar esos nuevos espacios que lo ‘trans’ ocupa. Leer más “El prefijo que nos define”

El peligro de dar las cosas por sentado

El ser humano necesita dar muchas cosas por hecho para poder sobrevivir y evolucionar. Fisiológicamente, nuestro cuerpo sería incapaz de subsistir, de producir toda la energía que demandaría estar repreguntándose de continuo por todo aquello que acontece y que nos rodea. Tampoco nuestra evolución sería posible si de permanente discutiéramos y replanteáramos cada aspecto de nuestra existencia. Avanzamos porque nos apoyamos en fundamentales que no discutimos, que forman una base sólida sobre la que ir edificando el futuro.

Ocurre a veces, sin embargo, que algunos axiomas y postulados que acompañaron a la humanidad durante siglos se discuten, y de esa controversia surgen nuevos preceptos que sustituyen a los anteriores y provocan un salto cuantitativo en nuestro progreso. Es ese equilibrio dinámico, a veces inestable, entre dar las cosas por sentado y la discusión y sustitución de algunas de ellas lo que genera el movimiento evolutivo de nuestras sociedades. Leer más “El peligro de dar las cosas por sentado”