Deshacer y derribar es nuestra nueva rutina

Destejer lo tejido para volverlo a tejer, derribar lo construido para volverlo a levantar, deshacer lo hecho para volverlo a hacer. Desfigurar y disolver lo que fue o lo que era para crear un nuevo es. Romper con lo anterior es hoy la norma. Existe un extraño atractivo en destrozar lo que nos antevino, aquello que fue antes. Expiarnos y renovarnos son condiciones indisolubles a nuestra naturaleza. Acabar con lo anterior, extinguirlo, es el camino intuitivo y sencillo. Ya no existen los legados si no son para resaltar su aspecto negativo e inducirnos al cambio. El legado positivo, el respeto a lo que funcionó, a lo que estuvo bien hecho, no importa de dónde ni de quién viniera, es víctima y reo del ansia de novedad posmoderna. Leer más “Deshacer y derribar es nuestra nueva rutina”

Que no te engañen. Tienes tiempo, mucho tiempo

La concepción del tiempo es una de las grandes trampas de los tiempos posmodernos que vivimos.  El tiempo se agota y es oro. No podemos malgastarlo en algo que no resulte productivo y útil en apariencia. Hay que aprovechar cada tren porque puede ser el último. Los segundos son demasiado largos ya. La paciencia y la espera no se contemplan. Agilidad, flexibilidad, dinamismo y acción están en el ranking de las cualidades deseadas. Y sobre todo, el presente continuo. Mirar atrás es de nostálgicos y el futuro es lo que construimos en el presente, se dice. La lentitud exaspera y la velocidad nunca es suficientemente veloz. Leer más “Que no te engañen. Tienes tiempo, mucho tiempo”

Ni tan libres ni tan autosuficientes

‘Simplemente hazlo’, ‘Tú decides’, ‘Si quieres puedes’… podríamos seguir así durante un buen número de párrafos con mensajes, sentencias y frases que nos interpelan a ser los dueños de nuestro propio destino, de nuestra propia vida. Están en la publicidad, en la política, en los trabajos, en las escuelas y universidades, en todas partes. La premisa siempre es la misma, identificar la libertad con trasladar a las personas la máxima y única responsabilidad de todo aquello que les pueda acontecer. Si fracasamos, es porque no nos hemos gestionado adecuadamente. Si triunfamos, es porque hemos sabido invertir adecuadamente nuestros recursos y esfuerzo. Leer más “Ni tan libres ni tan autosuficientes”

Se nos olvidó disfrutar

Velocidad y preocupación. De manera silenciosa, estas dos palabras se han colado en nuestros segundos, en nuestros minutos, en nuestros días, en nuestras semanas, en nuestros meses y en nuestros años. El progreso no es progreso si no es veloz. La vida es menos real si no hay preocupación. Las sentimos y las palpamos. Están en nuestro hogar y en la educación de nuestros hijos, está en nuestras familias, en las amistades, en el trabajo y en el ocio. Ya no corremos para algo, sino que simplemente corremos. Ya no nos preocupamos por algo, simplemente estamos preocupados. Se han convertido en estados del ser moderno. Somos si corremos, somos si estamos preocupados. Leer más “Se nos olvidó disfrutar”

Muerte a la excepción, viva la regularidad

Amamos el hype y el sobresalto. Nos encantan los héroes y los villanos, las grandes hazañas y las grandes tragedias, lo nuevo frente a lo gastado, lo desconocido frente a lo conocido, nos morimos por un buen titular, adoramos cualquier cosa que venga con el marchamo de ‘lo nunca visto’, cuanto más se grite es mejor y todo es o blanco o negro. Lo fuera de lo común es ahora nuestro común y la excepción es la norma. Nos movemos entre polos extremos, bueno o malo, útil o inútil, etc. y entre medias, la nada, un desierto donde ahogarse, donde no ser escuchado y sentirse invisible. Un lugar poco recomendable en unos tiempos donde se elevan a los altares la marca personal, la visibilidad, la relevancia y el ser encontrable en las redes. Somos buscadores ansiosos de retuits, recomendaciones, me gustas y nos encantaría habitar siempre en los primeros resultados de búsqueda. Esteroides para nuestro ego. Leer más “Muerte a la excepción, viva la regularidad”

¿Ver para creer? No, creer para ver

Vivimos ligeramente engañados. Pensamos que los sentidos son nuestra puerta de entrada de lo que sucede en el exterior, nos mandan impulsos eléctricos que nuestro cerebro decodifica, lo traduce en información y posteriormente lo interpreta, y todo en milésimas de segundo. Aunque en buena parte es así, existe algún matiz de bastante relevancia, como demostró en el año 1668 el matemático y filósofo francés Edme Mariotte al descubrir que una parte considerable de nuestra retina carece de fotorreceptores. Esto supone que hay momentos donde nuestra visión no es continua y se interrumpe. Sin embargo, nosotros jamás tenemos esa sensación y pensamos que todo lo que recibimos es aquello que vemos y que sucede sin interrupciones de ninguna clase. ¿Qué ocurre con esos puntos ciegos, por qué no los detectamos? Sencillamente porque el cerebro los rellena con sus propias inferencias. Hace suposiciones basadas en experiencias anteriores teniendo en cuenta los datos de entrada que acaba de recibir y rellena esos vacíos, por lo que todo nos parece un continuo, aunque no lo sea en su totalidad. Leer más “¿Ver para creer? No, creer para ver”

¿Y a ti qué te define? Cuando etiquetarse es perder la esencia

Cada vez que nos topamos con personas desconocidas en nuestra vida, es habitual enfrentarse y realizar también preguntas prototípicas como ¿A qué te dedicas? ¿En qué trabajas? ¿Qué has estudiado?… Todas y cada una de estas cuestiones aparecen de modo espontáneo con el fin de etiquetarnos y ubicarnos en un determinado espectro para, a partir de ahí, inferir expectativas, prejuicios, personalidades, forma de comportarnos, creencias y estereotipos varios instalados socialmente alrededor de esas etiquetas. Leer más “¿Y a ti qué te define? Cuando etiquetarse es perder la esencia”