¿Ver para creer? No, creer para ver

Vivimos ligeramente engañados. Pensamos que los sentidos son nuestra puerta de entrada de lo que sucede en el exterior, nos mandan impulsos eléctricos que nuestro cerebro decodifica, lo traduce en información y posteriormente lo interpreta, y todo en milésimas de segundo. Aunque en buena parte es así, existe algún matiz de bastante relevancia, como demostró en el año 1668 el matemático y filósofo francés Edme Mariotte al descubrir que una parte considerable de nuestra retina carece de fotorreceptores. Esto supone que hay momentos donde nuestra visión no es continua y se interrumpe. Sin embargo, nosotros jamás tenemos esa sensación y pensamos que todo lo que recibimos es aquello que vemos y que sucede sin interrupciones de ninguna clase. ¿Qué ocurre con esos puntos ciegos, por qué no los detectamos? Sencillamente porque el cerebro los rellena con sus propias inferencias. Hace suposiciones basadas en experiencias anteriores teniendo en cuenta los datos de entrada que acaba de recibir y rellena esos vacíos, por lo que todo nos parece un continuo, aunque no lo sea en su totalidad. Leer más “¿Ver para creer? No, creer para ver”

Ni estamos locos ni sabemos lo que queremos. Recuperar la brújula interior

La sociedad del postmoralismo que denomina Lipovetzky o de la liquidez como la califica Bauman posee una característica fundamental que abarca todos los valores imperantes en la actualidad y afecta a cómo pensamos, sentimos, hacemos y nos relacionamos. La bipolaridad. Somos una sociedad capaz de decir lo suyo y lo contrario en un tan solo metro cuadrado. Se nos exige responsabilidad en el consumo y conciencia ecológica, pero por otra parte se nos pide comprar más porque es nuestro principal motor económico y quien sostiene el sistema. Se nos invita a darnos caprichos porque nos lo merecemos y a la vez aparece una cultura higienista que proclama la importancia de cuidarse más que nunca. Se nos empuja a vivir el presente y disfrutar el momento mientras se dibujan catastróficas imágenes del futuro que nos previenen de los peligros de preocuparse solo por el momento actual. Cultivamos nuestro interior, pero enseguida acudimos a las redes sociales para contar a los demás nuestros progresos. Hacemos de la intimidad el tesoro más preciado, pero la exponemos con pelos y señales en los distintos medios de comunicación y sociales. Queremos el Estado del Bienestar, pero entendemos que los impuestos son una carga de la que nos encantaría desprendernos. Leer más “Ni estamos locos ni sabemos lo que queremos. Recuperar la brújula interior”

La vida es demasiado seria como para tomársela en serio

Si hay un vencedor en los últimos tiempos en nuestra sociedad, ese es el drama. Hay drama en los medios de comunicación y las noticias, en los cada vez más frecuentes rumores que inundan las oficinas y el trabajo, en las relaciones sociales y sentimentales que mantenemos, en la idea de futuro y en la forma de vivir el presente. Los tiempos posmodernos han edificado parte de su acercamiento y entendimiento del mundo a través de la incertidumbre, el miedo y el drama. Lo dramático nos ayuda a empatizar con otras situaciones, nos sitúa en el lugar de otros, e incluso nos proporciona felicidad porque nos hace apreciar lo bueno que tenemos en nuestras vidas en comparación con esos dramas que se nos muestran. Sin embargo, cuando la dramatización se lleva al extremo y nos rodea de manera constante, los beneficios se tornan en desventajas. Nos convertimos en seres adictos a él y a esa sobre excitación emocional que mantiene en constante funcionamiento nuestra amígdala cerebral. Leer más “La vida es demasiado seria como para tomársela en serio”

¿Y a ti qué te define? Cuando etiquetarse es perder la esencia

Cada vez que nos topamos con personas desconocidas en nuestra vida, es habitual enfrentarse y realizar también preguntas prototípicas como ¿A qué te dedicas? ¿En qué trabajas? ¿Qué has estudiado?… Todas y cada una de estas cuestiones aparecen de modo espontáneo con el fin de etiquetarnos y ubicarnos en un determinado espectro para, a partir de ahí, inferir expectativas, prejuicios, personalidades, forma de comportarnos, creencias y estereotipos varios instalados socialmente alrededor de esas etiquetas. Leer más “¿Y a ti qué te define? Cuando etiquetarse es perder la esencia”

¿Y tú dónde vives? ¿Pasado, presente o futuro? Mejor en los tres

Tendemos a interpretar el pasado, el presente y el futuro como entes externos a nosotros, que escapan de nuestro control y sobre los que no podemos actuar. Pensamos el pasado como algo que ya ocurrió y a lo que no podemos regresar, el presente como momentos fugaces que van transcurriendo sin apenas darnos cuenta, y el futuro como algo lejano difícil de visualizar aun a sabiendas de que llegará. Pero nada más incierto ni lejos de la realidad. Podemos controlar cómo vivimos e integramos estos tres tiempos en nuestras vidas. Leer más “¿Y tú dónde vives? ¿Pasado, presente o futuro? Mejor en los tres”

¿Existen las verdades absolutas? Depende de dónde mires

Los seres humanos somos cazadores de certidumbres. Ansiamos hallar verdades absolutas que nos proporcionen seguridad. Nos gusta contarlas y que nos las cuenten. Somos una especie en constante búsqueda de fórmulas universales que puedan resolver nuestros problemas, ya sea en libros, conferencias, cursos, etc. Es esa una de las grandes paradojas de nuestro tiempo. Leer más “¿Existen las verdades absolutas? Depende de dónde mires”

La gran paradoja. Cuanto más progresamos, más nos parecemos a nuestros ancestros menos evolucionados

Probablemente nadie dude en afirmar que nuestra época es la de mayor progreso y la que más rápidamente evoluciona. Buena parte de esos adelantos están centrados en los avances tecnológicos que marcan a su vez la forma de relacionarnos, de vivir en comunidad (o mejor dicho, de dejar de vivir en comunidad), de trabajar, de legislar, de crear negocios, etc. Incrementamos nuestra esperanza de vida (lo de la calidad de la misma es otro cantar), acumulamos más bienes que nunca y sentimos que cuanto más tenemos, más somos. Colocamos al individuo como la centralidad, y como especie nos consideramos más importantes y poderosos que nunca, apoyados en un cientifismo cada día más creciente, que trata de superar las limitaciones que como seres humanos poseemos.

Pero esta híper evolución contiene algunas características que, paradójicamente, nos están acercando a nuestros ancestros menos evolucionados. Leer más “La gran paradoja. Cuanto más progresamos, más nos parecemos a nuestros ancestros menos evolucionados”