Las sillas rotas

Ahora mismo, mientras escribo a primera hora de la mañana, la tengo frente a mí. Desde el ventanal puedo divisar una silla de plástico que un día fue rojo grana y hoy está teñida del blanco desgastado que pinta el paso del tiempo y el efecto de sol del estío. Apoyada sobre una barandilla, la silla rota en su base y sin una pata, absolutamente inservible, absolutamente antiestética, domina desde una posición privilegiada, como si de un trono se tratara, toda la perspectiva de la comunidad de vecinos desde hace ya algunos días. Leer más “Las sillas rotas”

Filosofías de camiseta

Si Hipócrates levantara la cabeza no dejaría de sorprenderse del enorme éxito que en nuestra época cosecha ese concepto de aforismo por él inventado hace ya unos cuantos siglos atrás. Hoy la difusión del saber es aforística, de frase corta, de ciento cuarenta caracteres, de pechera de camiseta. Son fogonazos, llamadas que capturan nuestra atención durante escasos segundos, que llaman a una reflexión de cartón piedra, a una inspiración que navega en los lugares comunes e interpela lo puramente emocional, lo que queda en la epidermis. Leer más “Filosofías de camiseta”

Estado de desazón

Hay estados que terminan, que son artificiales, que se decretan y se cancelan, que tienen fecha de inicio y fin. La Alarma decretada allá por marzo (que extraño y difuso parece ya ese mes) ya finalizada en nuestros días (y en la esperanza de que no vuelva), nos mantuvo en otro estado, el de alerta y tensión constante, aunque en buena parte confinada, combinado con una frenética huida hacia delante revestida de hiperactividad y optimismo superficial que poco a poco fue diluyéndose según pasaban días y meses. También ese estado, como el de Alarma, se fue. Leer más “Estado de desazón”

Nuevas lógicas

Si hay una peculiaridad de las ciencias sociales es su incapacidad de ser exactas por no poder ser plenamente empíricas en la demostración de sus hipótesis. El material con el que trabaja, los seres humanos y sus relaciones, y el propio ámbito de estudio y experimentación, donde la sociedad es el laboratorio, lo hacen improbable. Así, las lógicas que rigen nuestro cuerpo social, esas ideas que se expresan sin que haya entre ellas contradicción aparente y que se manifiestan de forma coherente, no dejan de ser algo mucho más cercano a la creencia que a la comprobación empírica. Esto supone que para nuestro correcto funcionar, hemos de construir lógicas a las que le damos una consistencia indiscutible, pero que se basan en creencias de escasa base demostrada. Leer más “Nuevas lógicas”

Hacia una nueva universalización

“La sociedad no existe. Solo hay hombres, mujeres y familias”. Con esta frase expresaba Margaret Thatcher el papel que otorgaba a la sociedad en sus enfoques neoliberales que tuvieron su par reflejo los EE.UU. de Reagan, y que poco a poco se fueron extendiendo de la mano de economistas como Friedman y su escuela de Chicago por todo el mundo. Esas políticas fueron enterrando, palada tras palada disfrazadas de libertad individual, de meritocracia, de productividad, de riqueza, de progreso y de eficiencia, la idea de ciudadanía social que desde la Segunda Guerra Mundial se había ido construyendo con esmero de la mano de un liberalismo mucho más social, que entendía que la sociedad era un cuerpo básico y fundamental sin el cual no era posible la libertad real del individuo. Un entierro que cavó aún más profunda su fosa gracias a un economicismo exacerbado que medía todo en clave de rentabilidad, beneficios y utilidad, a una globalización que aumentaba la competitividad entre países y que llevaba a recortar gastos para atraer inversiones, a una potenciación de la economía financiera sobre la economía real y a un resquebrajamiento total de los sistemas comunistas con los que desaparecía cualquier contrapeso ideológico. Leer más “Hacia una nueva universalización”

¿El verdadero progreso? Cada uno en lo suyo

El debate sobre qué significa el progreso y si esta época es la de mayor progreso es una constante. Y en él encontramos posturas para todos los gustos, posiciones que varían dependiendo de los avances que cada uno valora. Así, si unos defienden que vivimos más años y con más salud, otros alegan que este avance se circunscribe al aspecto físico, pero no al mental o espiritual, donde nos enfrentamos con cada vez más vacíos existenciales e insatisfacciones vitales que no indican precisamente progreso. Economía, política, educación, bienestar, igualdad, distribución de la riqueza, empleo, tecnología, medioambiente, etc. Infinidad de ámbitos y en ellos también infinidad de posiciones que disienten acerca de ese progreso. Progresar es caminar hacia un estado mejor y más desarrollado, pero la mejora de un aspecto puede empeorar otros. El progreso se entiende entonces como algo relativo y no absoluto. Un progreso que además es causa y es efecto. Empuja con sus mejoras hacia determinados valores y formas de vida, pero también es efecto al enfocarse en los espacios en los que la sociedad exige que se concentre. La sociedad vive en esa dinámica compleja de marcar terreno al progreso a la vez que es llevada a otros terrenos no previstos por ese aquello que progresa. Leer más “¿El verdadero progreso? Cada uno en lo suyo”

Los nuevos napoleones

Aunque ninguna época repita exactamente acontecimientos anteriores, nunca resulta ser totalmente nueva. Nuestra avidez en tiempos convulsos (o al menos la de algunos) por encontrar paralelismos en tiempos pretéritos, por hallar luz perdida entre las páginas de algún libro olvidado es reflejo fiel de esa intuición humana de saber que alguien debió haber pasado por eso antes, de que somos especiales, pero no tanto, y de que en algún momento ya algunos debieron pensar acerca de circunstancias similares a las que hoy vivimos. En su Napoleón de Notting Hill, Chesterton imagina un nuevo Rey de Inglaterra cuya única ideología es el “humorismo” con el que cubre de banalidad los asuntos más relevantes. Como juego infantil y entretenimiento, convierte cada uno de los distritos de Londres en un reino independiente, les inventa su propia historia y designa un gobernador por cada territorio. La cosa se complica cuando el gobernador de Notting Hill no comprende ese “humorismo”, lo toma como misión cuasi divina, y todo termina con cruentas e innecesarias batallas con los otros reinos de Londres en defensa de la cultura y el sentimiento “nacional” de Notting Hill. Leer más “Los nuevos napoleones”

Liebres y tortugas

Si Esopo viviera en nuestros días, hubiera tenido que buscar un animal más rápido que la liebre. Demasiado lenta para el mundo dominado por el “equivócate, pero hazlo rápido”, por la adaptabilidad o por las metodologías ágiles como mantras reinantes. Probablemente, incluso, sería la liebre quien habría de ocupar el lugar de la tortuga, mientras que la tortuga habría tenido que extinguirse. Lo cadencioso transformado en exasperante, la espera interpretada como eternidad insoportable y el aburrimiento entendido como pérdida de tiempo conforman una buena parte de la genética de nuestra sociedad actual. Leer más “Liebres y tortugas”

La confianza y lo intrínseco para construir el futuro que viene

“El hombre es un lobo para el hombre”. Aquella máxima de Plauto que popularizara Hobbes muchos siglos más tarde ha sido y es motor y pilar de nuestras sociedades a lo largo de la historia. Vivida como pecado original e inconfesable, camuflamos y escondemos esta circunstancia con retórica variada, con instrumentos administrativos, con legislaciones correctoras que intentan tamizar una realidad si cabe hoy más presente que nunca. Leer más “La confianza y lo intrínseco para construir el futuro que viene”

Palos de ciego

“¡Ay de aquel que navega, el cielo oscuro, por mar no usado y peligrosa vía, adonde norte o puerto no se ofrece!” Aquellos lamentos del soneto cervantino adquieren hoy una desconcertante fuerza descriptiva del estado en el que se encuentra nuestro mundo actual, como si esas palabras hubieran sido escritas antes de ayer y no siglos atrás. No, ciertamente no es una circunstancia nueva a la naturaleza humana, que en no pocas ocasiones ha tenido que navegar por cielos oscuros, por mares no usados, sin norte ni tampoco puerto. Pero no por sabido, no por conocido, deja de ser traumático para quienes toca sufrir tiempos así. No por conocido, cesamos de sentirnos únicos en nuestra tragedia. Y es que, en cierta forma, todo se parece, pero nada es igual. Leer más “Palos de ciego”