La hiper prevención peligrosa

Cuando una sociedad se instala en la idea de que el mañana es siempre indicativo de progreso, de mejora, e interioriza que éste que habita es el mejor de los mundos, que cualquier tiempo pasado fue, además de pasado, peor, termina por convertirse en una sociedad temerosa. Si adicionamos una opinión pública negativizada, fundida a negro con un pesimismo pesado y permanente, aderezada con su buena dosis de individualismo de salón y de ensalzamiento de unas libertades súper individualizadas que han horadado a cualquier referente comunitario o institucional, y con unas burbujas tecnológicas que nos han encerrado en nuestro propio universo particular, acabamos por vivir con tanto miedo que cualquier prevención es poca.

El marasmo comunicativo agresivo y ruidoso nos levanta y acuesta todos los días con peligros que suceden a la vuelta de la esquina, que acechan nuestro mundo más o menos idílico y, aunque huimos de esa realidad con tan solo apretar un botón, la semilla del miedo queda plantada y no hace sino crecer y reproducirse. Por su parte, la nueva fe ciega en lo científico nos lleva a pensar en una expectativa imposible de cero riesgo y cien por cien garantías de resolución de cualquier problema a base de datos y de ciencia. Y a cada expectativa incumplida le acompaña un nuevo temor que tratamos de combatir con más prevención.

Asimismo, la individualización de nuestra sociedad nos ha conducido a sentirnos demasiado solos ante el mundo, demasiado desprotegidos, asumiendo de continuo un rol de víctimas que necesitan protección y prevención. Hemos desnutrido la comunidad y ahora lo resolvemos con prevención. Una prevención que primero ha de comenzar en el propio individuo. No somos merecedores de ella desde un punto de vista institucional si antes no hemos hecho todo lo posible por aplicárnosla nosotros mismos en el plano individual. El resultado es una multiplicación exagerada de la necesidad de sentirnos protegidos.

Y en este confuso panorama se nos recuerda que vivimos en el mejor de los mundos posibles, que el progreso está por todas partes, y que cualquier duda de este absoluto es retroceso peligroso. Esta idealización del progreso y del mundo actual instaura en nosotros el temor a la pérdida, a dejar de sentirnos privilegiados por nuestros avances. Fuera del sistema que nos hemos procurado, se nos avisa, solo espera el abismo. Asumido el paradigma, cualquier amenaza al statu quo es el fin, así que sea bienvenida cualquier prevención.

Pero la hiper prevención posee su propia paradoja. De tanto prevenirnos hemos creado a nuestro alrededor una falsa idea de seguridad y certidumbre, una súper protección que curiosamente no hace sino rebajar nuestras barreras de alerta en la confianza de que esos mecanismos de prevención nos guardarán de cualquier peligro. Respondemos al temor exagerado con una prevención excesiva y como resultado obtenemos una virtual seguridad que nos relaja en demasía, nos hace más vulnerables y nos coloca en un mayor peligro. Prosperidad y progreso se producen cuando se mantiene el equilibrio inestable pero constante entre el estar alerta y el estar confiados. Si una sociedad se vuelve indolente y cesa de estar alerta al ponerse en brazos de la hiper prevención, abre sus puertas a los peligros porque se desocupa, deja de sentirse responsable y tiende a pensar que lo que ya está construido es inviolable y no puede caer. Esa es la paradoja de lo hiper preventivo, que delegamos nuestra responsabilidad en los mecanismos de prevención, y en esa desocupación, permitimos que los riesgos vayan creciendo en silencio hasta que estallan. Nunca deberíamos olvidar aquello de que el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse que escribía Ortega. A veces, bajo una hiper prevención confiada se alumbran los mayores peligros para lo humano.

Óscar Fajardo Rodríguez es autor, ensayista y articulista. Ha publicado con el sello Oberón del Grupo Anaya el libro Insatisficción. Cómo necesidades ficticias crean insatisfacciones ficticias. Si deseas contactar para colaboraciones, escribe a articulistaxxi@gmail.com

Autor: Óscar Fajardo

Óscar Fajardo es escritor, ensayista, articulista, formador y conferenciante.

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