La sociedad cansada

Nuestra sociedad está cansada. Cansada de vivir para sobrevivir, de formarse para deformarse, de madrugar para llegar tarde, de consumir para consumirse, de correr para llegar al mismo lugar de partida. Nuestra sociedad está cansada. Cansada de habitar un presente desmedido para quemar el futuro, de creer en cualquier cosa porque no cree en nada, de estar intensamente conectada a una desconexión permanente. Nuestra sociedad está cansada. Cansada de viajar para no conocer, de posponer para jamás tener, de ahorrar tiempo para nunca gastarlo, del “me gustaría, pero…”, de andar perdida mientras se busca a ella misma. Nuestra sociedad está cansada. Cansada de explotar lo que le rodea para acabar ella misma explotada, de anhelar una eterna juventud mientras todo envejece cada vez más rápido, de olvidarse de la utopía para entregarse a la distopía.

Ningún tiempo es totalmente nuevo, y ningún tiempo se repite totalmente. Tampoco el cansancio lo es en su esencia. Tan solo las variaciones en su intensidad y en las circunstancias que lo acompañan lo hacen diferente de otras épocas. Un cansancio que, como cultura y costumbres, heredamos de nuestros ancestros, y también como ellos, lo hacemos evolucionar. Herencia y evolución alimentan juntas nuestro cansancio, hacen su carga cada vez más pesada y la extienden por todos los recovecos y rincones de la sociedad. Y cuando esa carga se hace demasiado pesada, y cuando apenas encuentra ya recoveco ni rincón alguno donde extenderse, la sociedad busca su descanso, el alivio de esa servidumbre que la aplasta y la consume. En definitiva, un coloquial “hasta aquí hemos llegado” que termina por traducirse en cambios radicales que no resultan de un hecho puntual, más bien de toda esa herencia recibida y de esa evolución de la que somos arte y parte.

¿Ha llegado ese momento? ¿Nuestra carga es ya demasiado pesada para seguir caminando con ella? ¿Existe algún recoveco, algún rincón de nuestra sociedad, que no sienta ese desfallecimiento y ese cansancio? ¿Tenemos los canales y los medios para aligerar ese peso? Preguntas que el paso de los días y de las semanas irán respondiendo, preguntas a las que todos, en nuestro fuero interno, conocemos la respuesta. La sociedad cansada necesita descansar.

 

Si te ha interesado este artículo y otros del blog elfactorpersona.com y quieres plantear alguna colaboración, puedes contactar en oscarfajar@gmail.com

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