Las ciudades atrezo y nuestras realidades ficción

Las ciudades siempre han sido fieles representaciones de la época que vivimos. En ellas quedan grabados rasgos de momentos pasados y presentes, y en ellas se encuentra el mejor retrato de la sociedad que las construye y habita. En un tiempo donde realidad y ficción se confunden, donde lo fake convive con lo veraz hasta siquiera saber qué es qué, donde la post globalización y la virtualización de nuestras vidas han definido una nueva forma de ser, de estar y de relacionarse, las ciudades se transforman y se adaptan a las nuevas circunstancias. Atrás quedaron ya aquellas ciudades periféricas rodeadas de centros comerciales y de malls infinitos. Los centros de las grandes urbes son ahora revisitados y reconquistados por una nueva especie. Cadenas y marcas que nacieron y crecieron a la sombra de las grandes superficies, se ‘jibarizan’ para copar el centro de las urbes. En una nueva dinámica migratoria, enseñas con gigantes espacios a las afueras se miniaturizan para llegar al centro.

Los núcleos metropolitanos cobran vida, sí, pero lo hacen solo en horarios comerciales para apagarse al cierre de las tiendas. El centro de la ciudad es ahora el nuevo mall, frío e impersonal, aséptico y superficial, bonito pero no bello. Un centro ‘turistificado’ repleto de personas que vienen y que se van, que se pernocta pero no se habita, y que transforma las calles, casas, locales, comercios y ofertas culturales en un bonito atrezo, en un escenario donde vivir nuestra realidad ficcionada, nuestro cuento de 9 a 21 horas. Un artificio gigante que se torna realidad, un show de Truman hiper dimensionado en el que nosotros mismos acabamos, sin quererlo ni desearlo, formando parte del mismo escenario y atrezo.

Una dinámica urbana que se activa a golpe de tarjeta. Las ciudades ya no se viven, se consumen, son intercambiables entre sí y en su interior las transacciones han sustituido a las relaciones. Creamos lugares donde no compartimos, sino que nos constreñimos. Diseñamos espacios donde no hay sorpresas, ni inesperados encuentros. Paseamos por rincones donde lo auténtico se esconde y lo estandarizado se extiende. Ciudades de ensueño que se convierten en pesadillas.

 

Si te ha interesado este artículo y otros del blog elfactorpersona.com y quieres plantear alguna colaboración, puedes contactar en oscarfajar@gmail.com

 

 

 

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