¿Y tú dónde vives? ¿Pasado, presente o futuro? Mejor en los tres

Tendemos a interpretar el pasado, el presente y el futuro como entes externos a nosotros, que escapan de nuestro control y sobre los que no podemos actuar. Pensamos el pasado como algo que ya ocurrió y a lo que no podemos regresar, el presente como momentos fugaces que van transcurriendo sin apenas darnos cuenta, y el futuro como algo lejano difícil de visualizar aun a sabiendas de que llegará. Pero nada más incierto ni lejos de la realidad. Podemos controlar cómo vivimos e integramos estos tres tiempos en nuestras vidas.

De hecho, ya lo hacemos porque nuestra mente llena los vacíos constantemente a través de narrativas que den sentido a las cosas, y son pasado,  presente y futuro las materias primas que utiliza para construirlas. El problema es que muchas de estas construcciones las hacemos en nuestro subconsciente y esto hace que surjan interpretaciones y creencias sobre el pasado y el futuro que afectan a nuestro presente. Sin olvidar que todos poseemos una tendencia a vivir con profusión en alguno de esos tres tiempos.

Elegimos inconscientemente vivir en alguno de esos tres tiempos

Los seres humanos tendemos a situarnos en distintos momentos de nuestra vida en alguno de esos tres tiempos, pasado, presente o futuro, lo que limita tremendamente nuestras posibilidades y nos proporciona un billete seguro a la insatisfacción. Y lo hacemos muchas veces de una manera totalmente inconsciente.

Cuando nos alojamos en el pasado como referencia, en aquello que no volverá, y nos olvidamos de su relación con el presente y con el futuro enfilamos el camino mas directo para la desmotivación, la inacción y en su consecuencia más grave, la depresión. Vivir siempre en el pasado nos lleva a idealizarlo y a establecer una comparativa odiosa e injusta con el presente y el futuro, además de alimentar una acusada intolerancia a la incertidumbre.

Si vivimos el presente y descuidamos pasado y futuro, perdemos el sentido de las cosas, el para qué. Nos volvemos insaciables e insatisfechos por igual. Nada parece llenarnos y buscamos la cantidad y el exceso, porque la falta de futuro y de pasado impide que contextualicemos y disfrutemos adecuadamente lo que nos pasa en el presente. Perdemos nuestro control.

Dirigir nuestra mente exclusivamente hacia el futuro es una vía rápida hacia la frustración y el agotamiento emocional continuado. Es desplegar esa frase de “seré feliz cuando…” y ese cuando se convierte en un blanco móvil que siempre va cambiando y que nunca se alcanza.

El equilibrio y la relación sana entre pasado, presente y futuro

Tomar conciencia de que estos tres tiempos están totalmente relacionados y que podemos manejarlos a nuestro gusto es el primer paso para proporcionarnos este equilibrio. Un uso adecuado que comienza con el pasado al que podemos y debemos volver de manera consciente de vez en cuando para impulsar nuestro sentimiento de gratitud y hacerlo brotar como antídoto cuando nuestro futuro está teniendo un peso demasiado grande en el día a día y comenzamos a sentirnos agotados y desmotivados. Un pasado que aporta confianza y seguridad para afrontar retos presentes y futuros.

El presente tiene que brotar con toda su fuerza para actuar. Es en los momentos en los que o bien caemos en la inacción por quedar atrapados en el pasado o por focalizarnos demasiado en el futuro cuando el momento presente debe aparecer con intensidad y centrarnos en el hacer. Esto nos evita la incómoda sensación de que la vida pasa por nosotros y no nosotros por la vida.

El futuro saldrá a escena cuando necesitemos sentido, compromiso y motivación. Es el futuro el que nos pone en movimiento, el que nos empuja hacia las cosas y nos compromete, porque crea el contexto que da sentido a lo que hacemos.

Pasado, presente y futuro conviven con nosotros y en nosotros, y sí, podemos utilizarlos para encontrar un sano equilibrio en nuestra vida.

 

Si te ha interesado este artículo y otros del blog elfactorpersona.com y quieres plantear alguna colaboración, puedes contactar en oscarfajar@gmail.com

 

 

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