¿Existen las verdades absolutas? Depende de dónde mires

Los seres humanos somos cazadores de certidumbres. Ansiamos hallar verdades absolutas que nos proporcionen seguridad. Nos gusta contarlas y que nos las cuenten. Somos una especie en constante búsqueda de fórmulas universales que puedan resolver nuestros problemas, ya sea en libros, conferencias, cursos, etc. Es esa una de las grandes paradojas de nuestro tiempo.

Defendemos nuestra individualidad con uñas y dientes, queremos ser diferentes y, sin embargo, deseamos calzarnos una talla única, algo absoluto que nos sirva a todos, lejos de esa personalización tan de moda en nuestros tiempos. La era híper moderna proclama que todo es fluir y adaptarse, pero a la vez ambicionamos tener raíces que nos anclen.

Todo ello nos causa ansiedad y frustración a partes iguales. Nos gustaría que alguien nos diera una poción mágica para manejar nuestros propios miedos, inseguridades, emociones, sentimientos, motivaciones, actuaciones, etc. Una magia que, como sociedad, creemos encontrar en la ciencia y en el reduccionismo, los campos donde todo es empírico y predecible, donde si pasa esto, sucederá aquello. Como individuos, paseamos por las redes a la búsqueda de grupos y personas que opinen como nosotros, semejantes que reafirmen lo que pensamos, que nos hagan sentir que hay algo a lo que aferrarnos, que nos proporcione confianza y arraigo.

El gran enredo proviene de intentar encontrar lo absoluto donde no está. Lo absoluto no significa que todo sea previsible, controlable y prevenible. Lo absoluto no es la ausencia de dolor ni de sufrimiento. Lo absoluto se encuentra precisamente en su lado contrario. La seguridad y certidumbre viene de aceptar que no todo es previsible, controlable ni prevenible. Que hay dolor, sufrimiento, pero también alegría, sorpresa,… Es abrazar que nuestra realidad es diversa, que nosotros mismos somos muchos en uno solo y que poseemos esa capacidad diaria de sorprendernos, sorprender y que nos sorprendan. Es reconocer que el mundo que vemos es diferente a los ojos de cada uno y a nuestros propios ojos dependiendo del momento, y aún así, comprobar que somos capaces de cooperar y compartir. Saber que ahí se encuentra lo absoluto, que ahí se encuentra nuestra grandeza. Lo absoluto es saber que no sabemos.

¿El resto? El resto es relativo.

 

Si te ha interesado este artículo y otros del blog elfactorpersona.com y quieres plantear alguna colaboración, puedes contactar en oscarfajar@gmail.com

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s