¿Porqué nuestros recuerdos dependen más del presente y del futuro que del pasado?

Ningún recuerdo es exactamente igual. Si hoy rememoramos mentalmente un acontecimiento y volvemos a hacerlo dentro de un mes, esa reproducción mental no será similar. Nuestra vida está llena de ejemplos rutinarios que lo reflejan sin apenas darnos cuenta. Cuando regresamos a un lugar donde estuvimos hace tiempo y del que guardamos un excelente recuerdo, comprobamos que se parece poco a la imagen mental que creamos. A menudo todo resulta mucho más pequeño, por ejemplo. Si escuchamos una canción, observamos que no siempre genera en nosotros el mismo recuerdo ni las mismas sensaciones asociadas. Si nos exponemos numerosas veces a aquello que crea ese recuerdo, acabamos perdiendo esas sensaciones primigenias y sustituyéndolas por otras posteriores. Todo esto abre una interesante puerta al pasado y a nuestra capacidad de influir en él a través de los recuerdos.

Los tres elementos que intervienen en los recuerdos y porqué dependen del presente y del futuro más que del pasado

Cuando elaboramos un recuerdo, hay tres hechos fundamentales que influyen en la forma en la que rememoramos las cosas. Uno se encuentra en el pasado, otro en el presente y otro en el futuro.

El primer factor es el acontecimiento vivido en sí mismo, que es el que se encuentra en el pasado. Aunque también con el paso del tiempo se modelan y modifican detalles, es el que se instala en la memoria de la manera más “objetiva” posible, teniendo en cuenta que nada de lo que tenemos en nuestra mente es totalmente objetivo.

La segunda variable que complementa a este recuerdo es el sentimiento asociado. No hay recuerdo que no lleve aparejado un sentimiento, pero lo curioso es que nuestra mente no guarda en un mismo lugar el hecho memorizado y su sensación asociada. El acontecimiento, como hemos visto, lo recupera de la memoria y del pasado, pero el sentimiento asociado lo toma del presente. Esto supone que dependiendo de cómo nos sintamos en cada momento, así viviremos emocionalmente ese recuerdo. Es esa la razón por la que una canción no siempre deviene en una misma emoción.

Finalmente, el futuro interviene porque nuestra mente está constantemente construyendo narrativas e historias para dar coherencia a todo nuestro comportamiento. Dependiendo del final que tenga la historia, así será el recuerdo. Ese final se encuentra en el tiempo por venir, no en el pasado ni en el presente. Imaginemos que estamos en medio de un proyecto. Todos los acontecimientos que nos ocurran serán rememorados de una forma distinta si el resultado final de ese proyecto que sucederá en un futuro lo calificamos como positivo o como negativo.

Ser conscientes de cómo construimos nuestros recuerdos y de las circunstancias que influyen en ese proceso no nos posibilitan alterar los hechos pasados, ni falta que hace, pero sí la forma en que a menudo los sentimos y rememoramos, y nos abren la posibilidad de poder modelar positivamente su influencia en nuestro presente y futuro.

 

Si te ha interesado este artículo y otros del blog elfactorpersona.com y quieres plantear alguna colaboración, puedes contactar en oscarfajar@gmail.com

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s