El poder de la Ley de la Atracción. Programa tu mente para conseguir lo que deseas

Recibimos todos los días miles de informaciones que nuestro cerebro filtra de una forma imperceptible para nosotros. De esta función se encarga una región llamada Sistema de Activación Reticular, que es dónde se decide a lo que prestamos atención y a lo que no. El dónde fijamos esa atención es lo que marca la diferencia en nuestras vidas y lo que nos separa de lograr aquello que deseamos. Programar nuestra mente para conseguir algo concreto centra nuestra atención y dispara la atracción hacia ello. Todos lo hemos vivido alguna vez cuando parece que todo se confabula alrededor de nosotros para que salgan las cosas. Esto no es algo relacionado con la fortuna sino con interiorizar muy bien aquello que queremos y pensar, sentir y actuar conforme a ello.

Lo que nos proporciona la atención selectiva

Cuando prestamos especial atención a algo y nos enfocamos con intensidad en ello logramos varias cosas:

Obtenemos mucha más información de nuestro entorno. Digamos que activamos nuestro radar para detectar todo aquello que está relacionado con lo que deseamos, y esto nos permite ver cosas que antes nos pasaban desapercibidas y que están a nuestro alrededor.

Encuadramos lo que nos ocurre adecuadamente y le damos un significado útil para nuestro fin. Nuestro cerebro es capaz de asimilar esa información y dotarla de un sentido útil, porque cuando tenemos un foco claro, proporcionamos un marco a todo lo que nos sucede.

Abrimos más opciones. Donde antes había escasez, de repente encontramos abundancia. La atención selectiva nos permite ver donde antes no veíamos y esto multiplica nuestras posibilidades.

Generamos más ideas. Estar centrados totalmente y ver tantas opciones nos permite establecer conexiones y abrir nuevos caminos que de otra forma nunca podríamos detectar.

Nos sentimos más motivados y confiados. Todo lo anterior hace que creamos mucho más probable conseguir aquello que queremos, lo que automáticamente se traduce en más motivación y más confianza.

Programarse para atraer

Hemos de partir de una idea clara y es que el mundo no es escaso, sino abundante. La escasez solo se encuentra en nuestro cerebro y en cómo percibimos aquello que nos rodea. Sin esa premisa clara, es casi imposible lograr lo que deseamos porque para ello necesitamos actuar desde la abundancia y la confianza, y no desde el temor y la escasez.

Programar nuestra mente para atraer aquello que deseamos es adoptar una actitud proactiva y no pasiva. Se trata de ir a por ello con todos nuestros recursos, no de esperar a que las cosas nos sucedan, y convencerse de que lo que conseguimos no es por casualidad, sino la causalidad. Todo lo que nos sucede positivo siempre tiene un trabajo previo. Para despertar esa Ley de la Atracción, hemos de tener en cuenta estos seis pasos:

Saber lo que deseamos. Nos sorprendería saber cuántas personas viven insatisfechas con lo que tienen no por lo que poseen, sino porque no saben lo que desean. Es inviable conseguir algo si no se tiene claro lo que es ese algo.

Visualizar. Este paso es fundamental para programar esa atención selectiva y ese Sistema Reticular. Cuanto más vívida sea esa imagen y esa escena, más fácil será que interioricemos esa meta y atraigamos lo positivo. Saber a qué sabe, a qué huele, lo que nos hace sentir, cómo suena, qué acciones estamos realizando, … nos acercan de verdad a ese objetivo.

Vivir cómo si ya lo tuviéramos. Pensar, sentir y hacer como si ya hubiéramos logrado lo que deseamos nos empuja hacia nuestro logro porque nos compromete, nos autoconvence y programa para aprovechar todo aquello que surge en nuestro camino que nos permita alcanzar nuestro deseo.

Actuar. No hay logro sin acción. Hay que ponerse en marcha porque nada se consigue sin acción.

Despegarse de vez en cuando. Igual que en los procesos creativos en los que existe un momento en el que dejamos de pensar y nos relajamos, y es ahí cuando surge esa idea brillante, lo mismo nos ocurre con esta Ley de la Atracción. Una vez realizados los primeros pasos, hay que relajarse en algunos momentos para tomar más energía, descansar y adquirir todavía más claridad.

Perseverar. La atención es como un músculo que se atrofia si no se mantiene activo. Y la perseverancia es el mejor remedio para evitarlo. Cuando todo lo que nos sucede queda encuadrado en esa visualización del primer paso, nos hacemos más resistentes y mostramos más capacidad para perseverar.

Desarrollar la atención selectiva a través de una buena focalización es algo al alcance de todos y es la primera puerta para conseguir despertar la Ley de la Atracción y lograr aquello que deseamos. Solo es cuestión de programarse.

 

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