¿Por qué es bueno ser un poco obsesivo? Cómo cultivar pequeñas obsesiones puede ser positivo

Si hay una característica que poseen todas las personas exitosas en cualquier campo y en cualquier época esa es la de ser obsesivos. Una obsesión entendida como la fijación de una idea en su mente que domina buena parte de sus pensamientos y dirige sus acciones. Sin ella, les hubiera resultado imposible llegar a las altas cotas que consiguen porque no dispondrían de la voluntad y el enfoque necesario para persistir en sus objetivos. Todos tenemos nuestras pequeñas obsesiones, pero muchas veces tendemos a acallarlas porque vemos su aspecto negativo y tememos que nos dominen. Pero también poseen su aspecto positivo que podemos aprovechar para impulsarnos y conseguir aquello que deseamos. Estas son algunas de sus ventajas.

Las ventajas de desarrollar pequeñas obsesiones

Claridad en los objetivos. Uno de los factores fundamentales para lograr lo que queremos es saber lo que buscamos conseguir y definirlo con claridad. Cuando mostramos una pizca de obsesión por algo, nuestra mente profundiza hasta llegar a tener un alto detalle del objetivo a lograr.

Visualización. Ser capaces de dibujar en nuestra cabeza una imagen clara y diáfana de cómo nos vemos a futuro es otro factor fundamental para alcanzar nuestras metas y una obsesión bien manejada lo facilita.

Enfoque y priorización. Consecuencia de los dos primeros puntos, cuando tenemos claridad en los objetivos y visualizamos, todas nuestras acciones se dirigen hacia nuestro fin sin descanso y sin desviarnos, y aprendemos a liberarnos y a decir no a aquello que no contribuye a lo que buscamos.

Motivación. Una de las claves en la motivación es pensar a largo plazo y, a la vez, ser capaz de ir logrando metas y traer al presente beneficios futuros del esfuerzo que hacemos. Las personas con cierto grado de obsesión son capaces de hacer eso con mayor facilidad.

Planificación y aprovechamiento del tiempo. La gente con una obsesión controlada muestra una gran capacidad para planificarse y sacar el máximo partido del tiempo para sus fines.

Pasar a la acción. Cuando se está muy enfocado y con una idea en mente que nos domina, es más fácil dejar de procrastrinar y pasar a la acción.

Resistencia, resiliencia y perseverancia. Aquellos que más resisten, perseveran y son capaces de recuperarse de los golpes son los que poseen un fin en mente claro y visualizado, y viven para ello con un talante un poco obsesivo.

Facilidad para el aprendizaje. Las obsesiones activan partes de nuestro cerebro que ponen en marcha nuestra atención selectiva y nos hacen más proclives también a la repetición, dos factores imprescindibles para aprender.

Mayor capacidad analítica. Nuestras obsesiones nos llevan a tener en cuenta todos los detalles y esto nos conduce a potenciar una mayor habilidad y predisposición para analizar las cosas minuciosamente y sacar las adecuadas conclusiones.

Desarrollo de potencial y competencias. Las obsesiones bien trabajadas son una de las principales palancas para que salga todo nuestro potencial, pongamos en juego las competencias y las aumentemos.

Incremento de la innovación. La innovación proviene de un esfuerzo mental continuado por ir un poco más allá, descubrir lugares diferentes y conectar cosas. Ese trabajo es mucho más probable que lo abordemos si mostramos una cierta obsesión por algo.

Toma de responsabilidad. Cuanto más enfocados estamos y más pasamos a la acción, más grado de responsabilidad mostramos porque sentimos que tenemos mayor control sobre las cosas y que dependen de nosotros y no de los demás.

Mejora continuada. Cuando estamos focalizados y trabajamos y aprendemos sobre ello con capacidad analítica, somos capaces de medir nuestro progreso y de tomar cursos de acción para mejorar y hacerlo de manera sostenida, no puntual.

Más disfrute. Uno de los grandes generadores de placer es lo que se denomina entrar en estado de fluir, que se origina cuando nos planteamos un reto suficientemente desafiante y poseemos las facultades para lograrlo y las ponemos en funcionamiento. Cuando existen obsesiones bien enfocadas, conseguimos más fácilmente entrar en esa sensación de fluir.

Como vemos, un pequeño grado de obsesión controlada puede ser muy positivo para lograr nuestras metas. Y todos tenemos obsesiones. Es tan solo una cuestión de mirarlas desde otra perspectiva y aprovecharnos de esa realidad.

 

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