Mentalidad de abundancia. Cómo disfrutar de tu vida plenamente

Muchas personas pasan buena parte de su vida aguantando lo indecible en su trabajo para no perderlo aún a costa de su salud y felicidad, angustiados por disponer del dinero suficiente para pagar sus deudas, consumiendo y acumulando bienes sin cesar y creando relaciones basadas en el recelo y a veces en la envidia. Se dirigen por el temor y el miedo a perder, y sobre eso edifican como piensan, sienten y actúan en todos los ámbitos de su existencia.  Adoptan una mentalidad de escasez y se dedican a sobrevivir y no a vivir. Cuando se cree que todo es escaso, surge en los seres humanos la idea de supervivencia y de lucha, y la actitud de competencia. Hay que competir por todo y con todos porque lo que nos rodea es escaso. Sin embargo, las personas que tienen una vida plena hacen justamente lo contrario, adoptan una mentalidad de abundancia. Parten de la idea de que nada es escaso, y esto les impulsa a que su interacción con ellos mismos y con su entorno sea diferente.

Las ventajas de vivir con idea de abundancia

Cuando se piensa que nada es escaso sino abundante, inmediatamente creamos una serie de beneficios en nuestras vidas:

Relaciones amplias y fructíferas. Cuando dejamos de ver al otro como un competidor y lo tratamos como un aliado, mostramos una capacidad mucho mayor de colaboración, de empatía y de confianza, haciendo que nuestras relaciones se incrementen en número y en riqueza.

Motivación. Potenciamos el surgimiento de una motivación intrínseca y más profunda, porque tiene una base más relacionada con el crear que no con el sobrevivir. Mira hacia futuro y no se queda solo en el presente. Es constructiva y no defensiva.

Bienestar emocional. La abundancia abre las puertas a sentimientos agradables que la competitividad nos hace olvidar como la gratitud, la esperanza o la confianza, y todo ello nos proporciona bienestar emocional.

Mayor control de nuestro destino. Cuando vivimos con la concepción de abundancia, nos hacemos menos dependientes y más autónomos. Adoptamos una visión a más largo plazo, somos capaces de planificar y priorizar, y dejamos de estar constantemente reaccionando ante lo urgente.

Apertura al cambio. Cuando abandonamos el miedo a la pérdida, abrimos nuestra mente al cambio, porque imaginamos que siempre hay una oportunidad mejor y no tememos perder cosas en ese proceso, puesto que lo que venga interpretamos que será mejor.

Rebaja del estrés y la ansiedad. En gran medida, las sensaciones de ansiedad y estrés provienen de esa lucha por lo escaso (trabajo, relaciones, prestigio, dinero, etc.). Dejar de interpretarlo como una batalla y pensar en que siempre hay más y que es inagotable, relaja nuestra interpretación de la realidad y disminuye los niveles de estrés.

Incrementa la autoconfianza. Cuando imaginamos un futuro abundante, perdemos el miedo al cambio y nos ponemos en marcha con una motivación interior fuerte y duradera, y esa acción y motivación realimentan constantemente nuestra confianza.

¿Dónde encontrar esa abundancia?

La abundancia está mucho más cerca de lo que podemos pensar y basta con ser consciente de su existencia en algunos ámbitos para comenzar a practicarla.

Imaginación. Es inagotable y a lo largo de la historia de la humanidad lo hemos comprobado. La imaginación no tiene fin y es el origen del futuro, porque nos lleva a dibujar nuevos escenarios a los que dirigirnos.

Creatividad. Cada día tenemos cientos de ideas sin apenas darnos cuenta. La creatividad nunca se acaba. Es un pozo del que siempre brotan nuevas formas de hacer las cosas.

Capacidades. Nadie sabe lo que puede llegar a dar y ser, no conocemos nuestros límites reales, porque los que conocemos son autoimpuestos por una idea de escasez. Cuando pensamos que tenemos abundancia de capacidades nos ponemos a trabajar sobre ellas y las desarrollamos y ampliamos en un círculo virtuoso que no tiene fin.

Conocimientos. Se crean continuamente. Siempre hay algo que conocer y aprender. El ser humano es una máquina de crear conocimiento y cada día lo demuestra.

Sentimientos y emociones. A cada minuto, estamos sintiendo emociones y procesando sentimientos sin cesar. Aprender a reconocerlos y gestionarlos adecuadamente incrementa nuestra riqueza.

Palabras. Empleamos no más de 500 palabras en nuestros días, pero tenemos una lengua con más de 10000 vocablos. Las palabras nos permiten expresar mejor lo que sentimos, con mayores matices y exactitud, y amplían nuestro mundo.

Relaciones. Tanto en numero como en profundidad, son infinitas. Disponemos de un universoo entero de personas a las que conocer y con las que profundizar.

Tiempo. Ni es finito ni infinito, depende solo de cómo lo aprovechemos. Si lo pensamos como algo escaso, apenas emprenderemos algo. Si lo creemos abundante, abrimos más espacio para realizar más iniciativas.

Trabajo. Igual que la imaginación, la creatividad, los conocimientos y las capacidades son abundantes, de la misma forma se van creando nuevos trabajos y fórmulas que evolucionan con su época y que nunca son escasas. SI se cierra una puerta, se abren dos.

Dinero. Solo cuando pensamos con mentalidad de escasez, podemos verlo como algo limitado. Si la imaginación y la creatividad no son escasas, tampoco lo puede ser el dinero. Siempre hay vías para encontrarlo y crearlo.

Salud. Si analizamos la proporción entre los días que pasamos sanos y los que enfermamos, caemos en la cuenta de que la gran parte de nuestra vida gozamos de buena salud, y tenemos además la oportunidad de influir sobre ella y hacerla más abundante.

Amor. Finalmente, el amor. Solo depende de cada uno de nosotros. Es algo que se da sin fin y se recibe sin fin. Y no necesitamos algo particular para hacerlo. Solo querer. Nuestra “cuenta corriente” de amor es infinita y las inversiones en ella son siempre positivas.

Pensar, sentir y actuar con idea de abundancia es un camino esencial para nuestro bienestar y solamente requiere un cambio de perspectiva que depende de cada uno de nosotros.

Descubre cómo el coaching puede ayudarte a desarrollar una mentalidad de abundancia

Si quieres más información o contratar sesiones de coaching:

Contacta en: coachingelfactorpersona@gmail.com

 

 

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