Por qué a veces es bueno abandonar. 12 buenas razones para dejar algunas de las cosas que estás haciendo

No te rindas nunca, lucha hasta conseguirlo, persigue tus sueños… Éstas y otras muchas frases se han convertido en mantras continuamente repetidos en libros y conferencias en cualquier lugar del mundo, hasta el punto de considerarlo un paso fundamental para desarrollar una vida plena.

La imagen épica de ese héroe que no abandona, que lucha contra viento y marea contra todo contratiempo, que lo supera y que consigue el triunfo, se ha convertido en un modelo a imitar, con ejemplos en el mundo del deporte, de la cultura, de las ciencias,…

Abandonar está mal visto y mal considerado. Cualquier conducta que implique dejar algo sin llegar hasta el final o al límite de nuestras capacidades se considera un fracaso y atenta directamente contra nuestra confianza.

De esta manera, vamos sumando y sumando compromisos y obligaciones, muchas de las cuales apenas contribuyen a mejorar nuestras vidas, cuando no a empeorarlas.

Sí, abandonar no es siempre malo, sino todo lo contrario. Si aplicamos la famosa ley de Pareto del 80/20, diríamos que solo un 20 por ciento de lo que hacemos contribuye a lograr lo que queremos realmente conseguir en nuestra vida. Dedicamos un 80 por ciento de nuestro tiempo a cosas que no merecen la pena. Visto así, abandonar no parece una mala idea…

12 buenas razones para abandonar y sentirnos mejor

Abandonar no significa tener una actitud inconsistente o inconstante. Abandonar es dejar todo aquello que no contribuye a nuestros objetivos en la vida y hacer las cosas que desarrollan nuestro máximo potencial.  Estas son algunas buenas razones para abandonar:

 

Enfocarnos en lo realmente importante. No todo es igual de importante, pero en nuestra cabeza casi siempre acabamos tratando todo con la misma importancia. Adoptar un comportamiento de no tener miedo a dejar de hacer cosas hace que nos enfoquemos en lo que es realmente relevante para nosotros, y ayuda a poner nuestras energías donde debemos.

Reductor de estrés y ansiedad. Cuando tomamos la decisión de abandonar lo que no es relevante, inmediatamente se produce una rebaja de la tensión, del estrés y de la ansiedad.

Optimizar nuestro tiempo. Pocas cosas hay tan frustrantes como sentir que estamos perdiendo el tiempo. Si tomamos decisiones de parar de realizar algunas cosas y nos enfocamos en lo que nos importa, optimizamos el tiempo y nos sentimos mejor.

Sentir mayor control sobre nuestras vidas. Cuando somos proactivos en la decisión de abandonar cosas, ganamos una mayor confianza porque tomamos control sobre nuestras vidas.

Liberarnos de creencias. Muchas de las creencias limitantes vienen precisamente de idea de que abandonar es algo negativo. Si hemos definido bien nuestro foco, abandonar el resto no solo se hará más fácil, sino que nos hará más libres de creencias que nos paralizan.

Relajarnos y liberarnos de tensión. Los compromisos que adquirimos van a nuestro subconsciente y nos asaltan cada dos por tres sin jerarquizarse, creando tensión. Eliminar alguno de ellos nos libera de tensión y nos permite tener una posición más relajada.

Renovarnos y encontrar nuevas vías de crecimiento. Cuando dejamos de hacer algo, abrimos espacio para poder renovarnos y conocer nuevas cosas que ayuden a nuestro crecimiento.

Encontrar un mejor balance en nuestra vida. Nuestro balance vital entre los diferentes ámbitos (familia, trabajo, salud, relaciones personales,…) no está compensado generalmente porque no hay un trabajo de priorización y coherencia entre lo que realmente deseamos y lo que hacemos. Abandonar cosas que hacemos en base a nuestra prioridad es vital para alcanzar ese balance.

Sentirnos más realizados. Si dedicamos buena parte del tiempo a hacer lo que realmente amamos y queremos, inmediatamente nos sentimos más realizados y comprobamos que nuestra vida adquiere un sentido superior.

Desarrollar mayor madurez. Cuando decimos que no a determinados temas y lo hacemos con coherencia, estamos asumiendo responsabilidad sobre nuestro destino nuestro tiempo, estamos siendo dueños de nuestra agenda y desarrollando madurez.

Aumento de la motivación. Si dedicamos buena parte de nuestro tiempo a lo que queremos y nos interesa de verdad, mientras dejamos de hacer aquello que realmente es poco útil, nuestra motivación se dispara.

Aumentar la calidad de lo que realmente hacemos y la intensidad. Abandonar permite no dispersarnos y focalizarnos en menos cosas que nos motivan, y esto aumenta la calidad de lo que hacemos y la intensidad con la que lo realizamos.

Abandonar es un paso fundamental para poder dedicar nuestro tiempo a lo realmente importante para nosotros. Abandonar es una oportunidad para vivir la vida que queremos. Ponte a ello y…

¡Disfruta!

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s