Te acaban de despedir y estás desorientado. ¿Qué hacer y cómo actuar?

No hay que engañarse. A nadie le gusta que le echen de sitio alguno, y el trabajo no es una excepción. Un despido provoca cambios no previstos (se rompe la rutina que tenías y que marcaba tu tiempo disponible, se dejan de tener relaciones y contactos, se pierde la supuesta seguridad y tranquilidad económica que aporta una nómina, …) y esto, de manera inevitable, desestabiliza y desorienta. A esto se suma que, en muchas ocasiones, puede generar inseguridad porque malinterpretes este despido y pienses que toda la responsabilidad es tuya, y que lo ocurrido se debe a tu incapacidad y mal desempeño. Y, por último, aún existe una especie de estigma social donde los despidos se ven siempre como un fracaso y se tratan con condescendencia y con cierta compasión (en la familia, en los amigos, en los ex-compañeros, etc)

Todas las personas que hemos sido despedidas alguna vez, independientemente del puesto, responsabilidad, indemnización y distintas circunstancias, hemos pasado por todas o algunas de las sensaciones arriba descritas. Así que tranquilo, es normal que te sientas así. No te culpes por ello ni seas duro contigo mismo.

Pero, aunque ahora no te lo creas, ¡estás de enhorabuena!. Sí, de enhorabuena. Seguramente te has pasado con el piloto automático los últimos años de trabajo, y has imaginado muchas veces el tener más tiempo para ti y para los tuyos, y en la cantidad de cosas que harías si fueras dueño de tu tiempo y de tu vida (viajar, formarte, dar un giro a tu carrera laboral, hacer esa activividad que siempre aparcas,…) El trabajo, hasta ahora, era una excusa para echarle la culpa a los demás de tu propia falta de falta de decisión y eso te generaba infelicidad. Pero el despido te acaba de abrir una puerta para volver a comenzar, esta vez con otras reglas, las que tú quieras marcar. Sin embargo, te sientes perdido y desorientado. Por eso comparto contigo algunas pautas que seguro te ayudarán en esta fantástica nueva andadura.

¿Qué cosas deberías hacer para orientarte y actuar adecuadamente tras tu despido?

Aunque cada persona es un mundo, te aseguro que estas pautas funcionan y que te ayudarán a enfocar tu nueva vida.

Acepta tu despido y tu nueva situación

Te guste o no, te han despedido. Y esa es tu nueva realidad. Tienes que darte un espacio de asunción, de aceptación, de reflexión sobre las causas por las que se ha producido, sobre cuánta responsabilidad fue tuya y cuánta no. Pero esto tiene un tiempo, y debe ser corto. No es conveniente estar preocupado por la marcha de la empresa tras tu salida, ni de cómo ha quedado tu departamento tras tu marcha, ni de lo que se comenta o deja de comentar…Tú ya no estás allí, ese es tu pasado y no va a volver. Del trabajo anterior te tienes que quedar con la experiencia aprendida y con la relación con algún compañero que realmente creas que puede seguir aportando cosas positivas para tu nuevo momento.

Dedica unos días a analizar las causas de tu despido a modo de aprendizaje, y así quitártelo de la cabeza cuanto antes. Piensa que casi todas las razones vienen motivadas por falta de sintonía con los jefes o por una cuestión económica, dos causas en las que tu capacidad de actuación es menor.

Esto te ayudará a llenarte de confianza. Comparte tu interpretación con personas cercanas a las que siempre has contado temas de trabajo (familia, amigos,…) En mi caso, mi mujer fue un apoyo extraordinario que me escuchó y me situó en la verdadera realidad de las cosas. Verbaliza y expresa cómo te sientes a esas personas de confianza, no finjas y pasa tu duelo.

Arregla toda la parte administrativa

Céntrate lo primero en arreglar todo el papeleo que conlleva el despido. Revisa bien el finiquito y la liquidación o liquidaciones pendientes, arregla cuanto antes el acto de conciliación para recibir tu indemnización (si tienes derecho a ella), gestiona tu prestación por desempleo. Aunque tienes un plazo determinado, mi recomendación es que lo hagas cuanto antes para liberar tu mente y ponerte a otras cosas. Y si tienes dudas sobre lo que debes o no debes percibir, no dudes en buscar un experto.

Tiempo para la reflexión. ¡No te precipites!

A veces es más fácil seguir en la rueda, actualizar el currículo y volver a buscar trabajo en lo mismo de antes. Esto nos da seguridad a corto plazo pero lo único que haremos es reproducir la situación anterior pero en otra empresa, sin haber aprendido nada y volver a sentir que no somos dueños de nuestra vida y nuestras decisiones.

Párate un momento y dedícate a reflexionar sobre ti mismo y lo que quieres ser y cómo quieres vivir. Aunque no lo creas, más del 90 por ciento de las personas viven sin haberse detenido a saber qué hacer con su vida. Eres un privilegiado porque tienes la oportunidad de formar parte de ese 10 por ciento.

Pero no te engañes. Esta reflexión no es fácil ya que, de una parte, implica hacer un esfuerzo mental importante, y de otra requiere una capacidad de focalizarse en lo que en este momento realmente te interesa abordar.

Un esquema para hacer esa reflexión

Una de las grandes barreras es sentarse ante la hoja en blanco y ponerse a escribir. No tenemos costumbre y seguramente, tampoco método. ¡Perfecto! Es un momento ideal para aprender y esta será una enseñanza útil para toda la vida. Aunque debes hacer tu propio método, aquí te planteo una fórmula para esa reflexión.

1) Vacía tu cabeza en un papel

Antes de nada, es fundamental hacer un volcado de todo lo que tienes en tu mente en un papel, para poder pensar con claridad y no tener la sensación de que te dejas algo. Normalmente aquí recomiendo hacerlo en cuatro ámbitos: lo que hacía y quiero dejar de hacer/lo que hacía y quiero mantener/ lo que hacía y quiero potenciar/lo que no hacía y quiero hacer. Aquí entra todo, se trata de vaciarte. Ocio, familia, trabajo, formación, amistades, salud, alimentación, cultura…

Si no haces ese trabajo, cuando vayas a organizar tus acciones, te costará centrarte porque siempre habrá alguna cosa en tu pensamiento que estará despistándote. Y no te preocupes por priorizarlos. Eso viene después, ahora se trata de dejarte nada.

2) Tu mapa personal

El objetivo del mapa personal es hacer un dibujo claro de la persona que en este momento te gustaría ser. Verás que algunas cosas siempre te acompañarán, son tu esencia, lo que te hace diferente; y otras irán cambiando con las circunstancias. Por eso este mapa personal está en continua evolución. Si estabas muy descontento, es muy posible que ese mapa dibuje una persona diferente a la que hasta ahora eras y requiera un salto mayor hacia una nueva vida.

Es básico que nunca pierdas de vista que no hacer algo ahora y dejarlo para más delante no significa renunciar, sino optar en este momento por una cosa.

Tienes que quitarte ese sentimiento de que tu elección en este nuevo camino marcará el resto de tu existencia. Te centras en algo y eres consciente de que hay otras cosas que dejas por el momento. Y si no sale como pensabas o a futuro necesitas otro cambio, haces el mismo proceso. Hay que asumir que no vas a poder hacer todo lo que te interesaría porque a medida que avanzas y te mueves, aparecerán nuevas opciones.

Tu mapa personal se dibuja desde estas dimensiones:

Física: muy importante. Una vida equilibrada y sana te ayudará a abordar todos tus retos. Cómo te gustaría alimentarte, qué tiempo dedicas a dormir, qué tipo de ejercicio te gustaría realizar. Las bondades del sueño y de una vida equilibrada han demostrado claramente que ayudan a un mayor bienestar y a una mejora de nuestra existencia.

Psicológica: revisa tus percepciones, tus creencias, tu personalidad, tu actitud antes las cosas, tu talante. ¿Soy pesimista u optimista? ¿Me enfoco más en lo negativo que en lo positivo de las cosas? ¿Asumo mis responsabilidades o escapo de ellas? ¿Complico demasiado todo lo que me ocurre o lo hago sencillo? ¿Creo problemas o los soluciono?. En definitiva, se trata de diagnosticar cómo eres y dibujar cómo te gustaría ser para poder crear hábitos y disciplina que te ayuden a lograrlo.

Relacional: ¿cómo te relacionas con los demás? ¿Qué tipo de amistades y relaciones tienes? ¿Son duraderas o cortas? ¿Numerosas o escasas? ¿Dedicas suficiente atención a las personas que te importan? ¿Y a conocer a nueva gente? ¿Qué tipo de personas te interesa tener ahora a tu lado?. Es importante que diseñes tus relaciones, su frecuencia y que le dediques tiempo. Relacionarse es una fuente de inspiración, de salud, de riqueza.

Técnica: hasta ahora has estado formándote y trabajando en un ámbito, pero tu reflexión es ahora si quieres seguir ahí o cambiar. Piensa en tus capacidades, tus aptitudes, tus competencias y lo que ahora te gustaría hacer. Que hayas estado haciendo algo hasta hoy no significa que no puedas empezar algo nuevo.

Tu pasado no debe ser un lastre. Además, vayas al campo que vayas, esa experiencia luego te ayudará aunque ahora no lo veas claro. No tengas miedo a reinventarte si eso es lo que necesitas.

Si te vas a reposicionar, es importante comenzar a formarse en el nuevo ámbito, leer, seguir personas expertas, ir a foros, a encuentros,…Si vas a seguir por tu mismo campo, recuerda no solo profundizar en ese conocimiento sino darte un poco más de horizontalidad y ver campos complementarios que te abran nuevos caminos.

Económica: ¿de qué vas a vivir, por qué te van a pagar? ¿Vas a trabajar por tu cuenta o por cuenta ajena? Puede que estés cansado de rendir cuentas a un jefe, de la burocracia y de la lentitud de las grandes empresas (esto ocurre mucho a los despedidos en la mediana edad) y que quieras emprender algo por tu cuenta; o simplemente quieres darte un tiempo para probar haciendo proyectos de manera autónoma, o colaborando. Además, es muy importante que vigiles tus cuentas.

Mi recomendación es que te hagas tu propia cuenta de resultados personal, anual y mensual. Fija bien y haz seguimiento de lo que vas a ingresar y lo que vas a gastar. Esto te da la tranquilidad de saber hasta dónde puedes llegar y lo que te puedes permitir.

Valores: es un gran momento para mirarse en el espejo y fijar cuáles son tus principales valores. Aquellos que realmente te definen o quieres que a partir de ahora lo hagan. Todo aquello que hagas debe responder a esos valores marcados. Si no es así, siempre estarás en desacuerdo contigo mismo.

Ocio: en el mapa personal es importante darle un espacio al ocio. En el momento en el que vuelcas todo lo que querrías hacer y no has hecho aún, se van a entremezclar cuestiones muy diversas, y cuando decidas focalizarte en algo para que sea tu principal vía de ingresos, puede que sientas que hay temas que no estás haciendo y que también te hubiera gustado en este momento y no quieres demorar. En ese caso, puedes llevártelo a tu tiempo de ocio y darle su espacio.

Trascender: por último, es importante que te plantees colaborar con algún tipo de acción o iniciativa donde devuelvas algo a los demás y te de un sentido de trascendencia. Implícate de verdad y dedica un pequeño tiempo de tu vida e esa iniciativa. Te dará una perspectiva más plena y hará que veas el resto de cuestiones de una forma más desprendida y sana.

3) Ponte en marcha y actúa.

Una vez que has hecho tu mapa, no esperes a que sea perfecto y ACTÚA YA sobre él. Ponerse en marcha tiene un efecto liberador y multiplicador, cuanto más te pones en movimiento, más energía y confianza tendrás en tí mismo y mayor optimismo generarás. No esperes a que sea perfecto, nunca lo es. En cuanto estés un poco preparado, comienza.

Y no te olvides de marcarte una rutina. Recuerda que ahora tú eres tu propio jefe y todos necesitamos rutinas y horarios. No seas demasiado ambicioso al comienzo, focalízate y márcate cada día unos patrones y rutinas. E incluye ahí todos los ámbitos de este mapa. No saliste de tu anterior trabajo para vivir preso de horarios nuevamente.

Define las siguientes líneas de actuación:

Formación. Para ese reposicionamiento, qué formación vas a necesitar y dónde y cómo te vas formar. Decídelo y ponte a ello. Mira cursos, jornadas, ponencias, talleres, libros,… Si no lo tienes claro, te recomiendo que comiences por cosas básicas que siempre te puedan ser de utilidad ante cualquier decisión futura (idiomas, gestión de personas, coaching,…) Estas disciplinas siempre ayudan hagas lo que hagas y así no te quedas parado. Además, pueden abrirte nuevos campos desconocidos para ti.

Marca personal: si ya has definido tu mapa personal, ahora es importante que se vea. Si tuvieras que ponerte las palabras clave por las que la gente quieres que te encuentre online, ¿cuáles serían? Este ejercicio te ayudará a definirte y describirte. Y decide en qué canales quieres ser visible y cómo. Date tiempo para alimentarlos. No te estreses. Es una carrera de fondo. Pero cada vez que leas algo, recomiéndalo. Si escribes un post, muévelo por los canales que tengas.

Fija tu estrategia de canales y dónde quieres que te vean y cómo. Y recuerda que no es necesario estar en todos sino en aquellos que mejor se adapten a lo que tú quieres transmitir.

Vias de ingreso: además de la prestación por desempleo (si tienes derecho a ella), si has pensado en alguna vía de ingreso (colaboraciones, etc) ponte con ello y haz un planteamiento de este proyecto. Qué quieres lograr, qué te hará diferente, en qué consiste lo que vas a hacer y quién te lo va a comprar, así como los medios y colaboradores que necesitas.

Socializa: sí, no te encierres en casa. Mira museos, exposiciones, conferencias, sal a tomarte un café y observa a la gente. Dialoga, conversa, busca eventos, viaja. Relacionarte con los demás te dará frescura, optimismo y nuevas ideas.

Tu cuenta de resultados: no olvides preparar tu cuenta de resultados y hacerle un seguimiento. Te dará la tranquilidad de saber hasta dónde puedes llegar.

Trasciende: mira una iniciativa en la que te gustaría colaborar y acércate, infórmate. Solamente pruébalo. Aunque solo sea una hora al mes, pero pruébalo.

Las circunstancias te han dado una oportunidad increíble para realmente ser lo que ahora quieres ser y te has convertido en tu propio jefe. Aprovéchala, sin presiones ni obsesiones. Haz lo que ahora más desees hacer. Toma tus riendas y actúa. Como verás, tu nueva situación no significa ni estar parado ni desempleado, ¡todo lo contrario!

¡Disfruta!

 

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